En los próximos meses, mientras avanza el caso por lo criminal contra el ex presidente del Sindicato de Maestros de Broward (BTU) Pat Santeramo, las escuelas de todo el condado volverán a abrirse y los maestros regresarán a sus puestos.
¿Será capaz el BTU de representarlos adecuadamente?
Pase lo que pase en el juicio de Santeramo, la aptitud y la estabilidad financiera de BTU están siendo seriamente cuestionados.
Santeramo está acusado de robar unos $300,000 de las arcas del sindicato, así como de orquestar una serie de contribuciones ilegales de campaña usando fondos sindicales. Tras entregarse a las autoridades el martes, Santeramo, quien niega toda conducta impropia, salió en libertad bajo fianza el viernes en espera de juicio.
Incluso antes del arresto, BTU estaba en un estado convulso. El verano pasado, cuestionamientos de las operaciones financieras de Santeramo llevaron a un grupo de miembros de la junta ejecutiva del sindicato a pedir que la organización madre del sindicato asumiera el mando. Lo que siguió fue una reveladora auditoría de la Federación Americana de Maestros (AFT) y la renuncia de Santeramo bajo presión en diciembre.
Para los maestros de Broward, ahora comienza el difícil período de la reconstrucción.
No puede ponerse peor, y eso es bueno, dijo Donna Shubert, maestra de preescolar y delegada sindical en la escuela McNab Elementary de Pompano Beach. Así que tengo la esperanza de que las cosas mejoren.
Shubert, no obstante, se resiste a todo aumento de la cuota sindical del año (que ahora cuesta $600) para reforzar el presupuesto de BTU. La posibilidad de un aumento de ese tipo se ha planteado.
A mí no me importa si ellos se ponen a vender lápices por las esquinas para recaudar dinero, dijo Shubert. El sindicato necesita producir de verdad antes de pedir más dinero.
Al sur, la experiencia pasada de Maestros Unidos de Dade (UTD) ofrece de cierto modo una guía. El sindicato de maestros de Miami-Dade también se vio hace menos de una década sin dirección y en medio de un escándalo: un equipo de trabajo de corrupción pública concluyó que el veterano presidente de UTD Pat Tornillo cobró a a la organización más de $650,000 en cruceros, vacaciones en villas del Caribe y restaurantes de lujo. Tornillo aceptó en el 2003 un acuerdo extrajudicial por dos años de cárcel.
Al principio, UTD estuvo en apuros financieros y perdió una porción significativa de su membresía, dijo la presidenta actual Karen Aronowitz.
La gente se fue decepcionada, y yo entiendo eso, dijo Aronowitz. Ella añadió, sin embargo, que desde entonces la membresía creció de nuevo y está ahora en sus mayores cifras de todos los tiempos, y reformas financieras internas condujeron a una serie de auditorías.
Tomó año y medio para que la gente viera que sí, que el cambio era real, dijo Aronowitz de la reforma de UTD.
Ambos sindicatos de maestros del sur de la Florida no sólo sufrieron escándalos de sus presidentes, sino que necesitaron supervisión externa para recuperarse BTU está ahora bajo la autoridad de su organización madre, como lo estuvo UTD. Ese proceso puede al principio acelerar reformas de la contabilidad (los sindicatos locales no tienen derecho a negarse), pero dista mucho de ser infalible. John Tarka, administrador de AFT que dirige ahora BTU, ha sido criticado por autorizar un pago de $174,000 a Santeramo cuando el líder sindical renunció a su cargo. El dinero era supuestamente de tiempo de vacaciones y enfermedad, pero la policía dijo que Santeramo lo infló ilegalmente con un memorándum fraudulento ( fraudulent memo) que Tarka y su equipo aceptaron como verdadero.






























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