Ty Bassett no se preocupó cuando en el 2005 sintió dolor por una inflamación en la planta del pie derecho. Decidió visitar un centro de podiatría y allí le dijeron que debía hacerse un estudio de resonancia magnética (MRI) y visitar al médico lo antes posible.
Días más tarde Bassett recibió la noticia de que tenía sarcoma de células sinoviales, un tipo de cáncer muy raro, del que solo son diagnosticados de 600 a 800 casos al año. El tumor, de 2.5 centímetros, estaba envuelto en los ligamentos. Eventualmente se sometió a quimioterapia, sufrió una amputación debajo de la rodilla, seguida de más quimio.
“Recuerdo que pensé, ‘no puedo morir. Tengo un bebé en la casa”, dijo Bassett, de 46 años, residente de North Bay Village. No murió, pero ha sido una lucha poder mantenerse libre de cáncer. El pasado año, durante un seguimiento de rutina, le descubrieron dos tumores en el pulmón izquierdo. Una vez más recibió quimioterapia y cirugía para remover los tumores. Una tomografía (CAT scan) reveló que los tumores habían desaparecido por lo que piensa que venció al sarcoma.
“Hasta el momento de mi diagnóstico, no tenía idea de lo que era sarcoma”, dice. “Ahora sé que se le llama a un cáncer de mala suerte”.
Y hay una buena razón para ese sobrenombre. El sarcoma, un cáncer de los tejidos conectivos del cuerpo, puede aparecer en cualquier parte del cuerpo: músculos, nervios, coyunturas, hueso, grasa y vasos sanguíneos. Los lugares más frecuentes del sarcoma son las extremidades porque ahí es donde se hayan la mayoría de nuestros tejidos conectivos. Es difícil hacer un diagnóstico temprano ya que estos tumores, a menudo, se esconden profundamente en el cuerpo. Lo que es más, muchas veces el sarcoma es descartado como un bulto o protuberancia inocua. Por lo tanto, para cuando es descubierto, el tumor ha crecido y hecho metástasis.
Los sarcomas son clasificados generalmente como sarcomas del tejido suave u osteosarcoma, tumores de hueso. Los sarcomas son raros, se diagnostican entre 12,000 y 15,000 nuevos casos anualmente, y unos 50,000 pacientes combaten esta rara forma de cáncer. Los sarcomas son también mortales: la mitad de ellos son resistentes a cualquier forma de tratamiento, aunque la cirugía combinada con quimioterapia y/o radiación puede resultar en una tasa de cura de un 50 por ciento.
Los sarcomas representan el 15 por ciento de todos los tipos de cáncer en los niños y adultos jóvenes y, cerca de un uno por ciento, en adultos. Pero habiendo 100 diferentes subtipos, sólo unos cientos de cada tipo son diagnosticados anualmente.
Por esto es especialmente importante para los pacientes de sarcoma recibir tratamiento en un centro especializado en sarcoma, dice el Dr. Jon Trent, director del Programa de Investigación Médica de Sarcoma en el Centro Comprensivo de Cáncer Sylvester. El Centro, parte de la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami, es el único centro multidisciplinario de tratamiento en el sureste de Florida.
“Un patólogo comunitario puede ver uno o dos de estos”, dice, añadiendo que los médicos tampoco sospechan inmediatamente de sarcoma. Sin embargo, “si se trata adecuadamente, existe una buena oportunidad de salvar al paciente”.






























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