Como tantos otros pacientes de cáncer, Anthony Jewell sufrió de ataques de ansiedad y la falta de esperanza desde el momento en que los médicos le encontraron un tumor en el esófago, en enero de 2011, hasta que terminó su tratamiento a principios de este año.
Para él, uno de los retos más difíciles surgió hace sólo dos meses, después que se unió a las filas de sobrevivientes de cáncer. El médico lo motivó a dejar el empleo que había tenido desde hace mucho tiempo en la industria del vino, ya que le exigía mucho y requería que hiciera viajes internacionales tres semanas al mes. Este paso a Jewel le provocaba mucha ansiedad.
“El médico me dijo que dejara de trabajar y solicitara incapacidad”, dice Jewell, de 59 años de edad. “Siempre me he mantenido por mí mismo y no he dependido de nadie para pagar mis cuentas. Hacerlo fue increíblemente difícil”. La vida después del cáncer tiene sus propios retos, incluyendo dificultades mentales y emocionales que vienen con el ajuste a “la nueva normalidad”, como le llaman muchos sobrevivientes.
Los asuntos psicológicos pueden ir desde depresión y ansiedad hasta deterioro cognitivo y precocupación con la imagen de su cuerpo.
Hay unos 12 millones de sobrevivientes de cáncer en los Estados Unidos. Con mejores y más efectivos tratamientos y la detección temprana, se espera que el número continúe en aumento, dice la Dra. Maria B. Currier, quien dirige el Centro Courtelis para Oncología Psicosocial en el Centro Comprensivo de Cáncer Sylvester de la Universidad de Miami.
“Es por esto que necesitamos abordar las necesidades no oncológicas”, dice. “Hay un enorme espectro de síntomas que surgen en los pacientes de cáncer durante y después del tratamiento, desde psicológicos y físicos hasta asuntos espirituales y sociales”.
Más de dos docenas de estudios independientes han demostrado que las tasas de mortalidad son 25 por ciento mayores en sobrevivientes de cáncer que experimentan síntomas de depresión y 39 por ciento más en aquellos diagnosticados con depresión clínica, dice Currier.
“La depresión puede ser un factor independiente de predicción de mortalidad en pacientes de cáncer”, menciona. “Es por eso que es importante examinar a los pacientes con depresión y motivar a los sobrevivientes a buscar tratamiento”.
Junto con la depresión, la ansiedad es otro asunto psicológico común, manifestándose en miedo a la recurrencia. Los sobrevivientes a menudo informan una ansiedad constante de que el cáncer regrese.
“Cada pequeño dolor, cada pequeña mancha en la piel, cada vez que me duele una uña, pienso que es cáncer”, dice Ángela Lara, de 34 años de edad. “Ya no soy una persona normal”.
Esto se convirtió en una ansiedad real para Lara, quien fue diagnosticada con cáncer de seno en diciembre del 2010. Tuvo una mastectomía el mes de julio siguiente y pasó el otoño en quimioterapia. Hasta hace seis semanas pensó que todo iba estar bien.
Entonces los médicos encontraron células cancerosas en la espina dorsal. Está de nuevo en quimioterapia. “¿Por qué me tiene que pasar esto a mí?” se preguntó Lara.






























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