Hace 18 años, el 18 de julio de 1994, Hezbolá realizó un ataque contra la Asociación Mutua Argentina Judía (AMIA) en Buenos Aires, Argentina. Pero Hezbolá no actuó solo. Ahora sabemos que los más altos funcionarios del régimen iraní planificaron y dirigieron este ataque en el Hemisferio Occidental.
En los años desde el ataque, el Fiscal Estatal de Argentina concluyó que el ataque contra la AMIA fue aprobado en avance por el líder supremo de Irán, el ayatola, el entonces ministro de Relaciones Exteriores iraní y el entonces ministro de Seguridad e Inteligencia. En noviembre del 2006, un juez argentino emitió órdenes de arresto contra 8 funcionarios iraníes y un agente libanés de Hezbolá. En el 2007, INTERPOL apoyó unánimemente la emisión de Ordenes Rojas para seis de los iraníes buscados por la justicia argentina, permitiendo así órdenes de arresto circuladas mundialmente con el objetivo de arrestarlos y extraditarlos a la Argentina.
La influencia y las actividades iraníes en la región, y las de grupos extremistas como Hezbolá, sólo han aumentado durante los últimos 18 años.
Durante la pasada década, Irán casi ha doblado su presencia diplomática en el Hemisferio Occidental abriendo una serie de nuevas embajadas en Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Colombia, Chile y Uruguay. El ataque contra la AMIA trae a la luz la verdadera naturaleza de las “misiones diplomáticas” del régimen iraní y revelan el rol activo que jugó la embajada iraní en Buenos Aires cooperando con Hezbolá. Antiguos agentes de la inteligencia norteamericana han testificado ante el Congreso que Irán también usa sus embajadas para realizar actividades nefastas, incluyendo ofreciendo albergue a operativos de las Fuerzas Quds, una rama de la Guardia Revolucionaria Islámica Iraní.
En mayo del 2011, Bolivia inauguró una escuela para fuerzas militares y policiales de las naciones del ALBA financiada por el régimen iraní. A la ceremonia de apertura asistió el Ministro de Defensa iraní Ahmad Vahidi, quien es uno de los funcionarios buscados por la INTERPOL y por autoridades argentinas por su clave colaboración en el ataque contra la AMIA. A pesar de su condición como persona buscada por la justicia, el régimen bolivariano le permitió regresar a Irán.
Recientemente, el régimen iraní estableció una televisora estatal de habla hispana para promover su propaganda por toda Latinoamérica.
El creciente aislamiento internacional de Irán como resultado de su ilícito programa nuclear y apoyo a grupos extremistas es otra razón de por qué el régimen ha buscado agresivamente estrechas relaciones diplomáticas con déspotas antinorteamericanos en el Hemisferio Occidental. Este pasado enero, el mandatario iraní Mahmoud Ahmadinejad realizó su “Gira de Tiranos”, visitando a sus aliados en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Ecuador. Ahmadinejad recientemente regresó a la región haciendo escala en Caracas para reunirse con Chávez y en Bolivia con Evo Morales.
Uno de los más preocupantes componentes de la creciente influencia iraní en nuestro Hemisferio es la cooperación entre grupos extremistas del Medio Oriente y carteles de la droga en Latinoamérica. Estas alarmantes asociaciones ayudan a mejorar la influencia financiera de ambos lados. Nuevos mercados se les abren a los traficantes de drogas y los extremistas ganan entrada a una región donde pueden expandir su influencia.



























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