La oposición venezolana cree que podrá conseguir suficientes garantías para proteger de un fraude a los comicios presidenciales de octubre pese a que el gobierno tiene control casi absoluto del árbitro electoral, pero admiten que no podrán evitar que la contienda se desarrolle dentro de un desigual campo de juego.
“Estamos trabajando duro para que hayan las suficientes garantías de que no sea posible cometer fraude”, dijo en una entrevista Juan Mijares, gerente general de la campaña del candidato presidencial de la oposición, Henrique Capriles.
“Estamos tomando todas las previsiones para conseguir esto, cuidando todas las mesas y centros de votación, garantizando que tendremos los testigos allí, que estén lo suficientemente capacitados y lo debidamente respaldados, de manera tal que no se pueda producir ningún escamoteo de votos y que el oficialismo no se agregue votos fraudulentos”, expresó. “Eso lo estamos haciendo y estamos avanzando muchísimo en ese sentido”.
La campaña, según Mijares, también está trabajando para garantizar que el voto sea secreto, en medio de preocupaciones de que máquinas captahuellas puedan ser usadas para vincular al elector con la manera en que se pronunció en las urnas.
Sectores de la oposición venezolana llevan años advirtiendo que el gobierno del presidente Hugo Chávez hace trampa en las elecciones. Esas acusaciones han sido refutadas insistentemente por el mismo mandatario, quien acusa a la oposición de estar preparando el camino para desconocer los resultados de octubre.
Chávez, quien en enero cumplirá 14 años en el poder, sostiene que las elecciones venezolanas están entre las más transparentes del mundo y que el sistema utilizado en el país para realizar los comicios cuenta con los mecanismos suficientes para evitar que nadie pueda alterar los resultados.
El trabajo para cuidar la transparencia de los comicios cobra vital importancia en momentos en que Venezuela se dirige a unas cruciales elecciones que podrían definir el futuro de la nación petrolera.
Chávez, quien hace unos días declaró que ahora sí se curó del cáncer que le había sido diagnosticado el año pasado, ha anunciado que acelerará su revolución socialista de obtener un nuevo mandato de seis años en los comicios del 7 de octubre, con planes para incluir nuevas previsiones dentro de la Constitución que cimentarían un nuevo modelo político y económico en el país.
Pero los comicios también están siendo organizados en medio de una larga lista de cuestionamientos sobre su transparencia, ante el hecho de que cuatro de los cinco rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) están claramente vinculados al gobierno, la adopción de un sistema electrónico de votación de difícil auditoría, la entrega a Cuba del sistema de identidad nacional y perennes sospechas de que el registro electoral incluye a millones de personas que en realidad no existen.
Son denuncias que han estado circulando en el país desde hace ya varios años y que Mijares dijo están siendo tratadas responsablemente por el equipo técnico designado por la campaña de Capriles para velar por la transparencia del proceso.






























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