Jim Nickless estuvo en casi todos los grandes conflictos del siglo XX. Como fotorreportero de guerra, documentó para la NBC y otros medios de prensa norteamericanos la guerra de Vietnam, la invasión soviética a Checoslovaquia en 1968, la Guerra de Yom Kippur en 1973 y la Operación Tormenta del Desierto en 1991.
Pero antes de acumular este currículo que incluye además entrevistas a líderes mundiales como Golda Meir, Moshe Dayan y el presidente Ronald Reagan, Nickless fue un aguerrido camarógrafo freelancer que a los 29 años filmó y fotografió las incursiones a Cuba que hicieron los combatientes anticastristas del Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR), entre 1964 y 1965.
Una vez las tropas castristas nos persiguieron 200 millas más allá del límite de las aguas cubanas, contó Nickless, que en los nueve meses que vivió junto a los hombres del MRR, que lideraba Manuel Artime, fue testigo del fuerte entrenamiento militar que recibían en campamentos ocultos en la selva de Centroamérica y de las maniobras a bordo del buque madre, El Santa María.
El fotorreportero también esquivó las balas mientras con mano firme seguía filmando o tirando fotos con las tres cámaras que llevaba siempre consigo durante las incursiones a las costas cubanas en las lanchas Monty y Gitana. Y aunque nunca llegó a pisar la isla, vivió suficiente tiempo junto a los cubanos en los campamentos como para aprender el secreto de los frijoles negros y probar el lechón asado que cenaron en la Navidad de 1964. De la misma manera pudo comprobar que los combatientes del MRR estrenaron armas que el ejército norteamericano no había usado aún en Vietnam.
Fui el primer periodista embedded , afirmó Nickless, de 77 años, en la galería de la Torre de la Libertad donde se exhiben actualmente 60 de las 1,000 fotografías que tomó entonces.
Embedded, que así se titula la muestra fotográfica curada por los hijos de Nickless Lea y Chris para el sistema de galerías del Miami Dade College, es un término que designa a los periodistas autorizados por un ejército para reportar sus operaciones militares en el campo de batalla. Este se popularizó durante la guerra de Irak, cuando las tropas norteamericanas permitieron la presencia de más de 700 reporteros y fotógrafos que cubrieran el desarrollo de la guerra con la condición de no revelar información militar estratégica.
Ellos me llamaban NB-CIA, recordó Nickless, a quienes los hombres del MRR creían agente de la Agencia Central de Inteligencia.
El camarógrafo logró ganarse la confianza de Artime, un líder carismático que había participado en la Invasión de Bahía de Cochinos como jefe político de la Brigada 2506 y luego se convirtió en el Golden Boy del presidente Kennedy y de su hermano Robert, secretario de Justicia de Estados Unidos, quienes le ofrecieron un millonario apoyo monetario para organizar un grupo armado que tenían como objetivo liberar a Cuba.
El primer reto de Nickless, que entonces vivía en El Paso, Texas, y estaba interesado en cubrir los conflictos de Latinoamérica para la televisión norteamericana, fue conseguir un contacto que le abriera el camino hasta los campamentos del MRR en Costa Rica y Nicaragua.






























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