TALLAHASSEE -- Cuando el senador estatal Jack Latvala, republicano de Clearwater, celebró un evento para recaudar fondos para promover su candidatura a presidente del Senado, la invitación iba directamente al grano: No hay cantidad máxima.
Cientos de personas vinieron a Ruth Eckerd Hall el 16 de mayo con cheques para el Fondo de Liderazgo de la Florida. Creado y controlado por Latvala, el fondo ha crecido a casi $1 millón en tan sólo unos meses.
Es un mecanismo de autodefensa para mí, dice Latvala, cuya estrategia para ser presidente del Senado en el 2016 ha encontrado la resistencia de algunos senadores republicanos conservadores. Tengo que tener una manera de ayudar a mis amigos y a las personas que se han comprometido a que yo sea presidente.
Latvala es uno de decenas de legisladores estatales que se aprovechan de un vacío legal que les permite recaudar y gastar millones procedentes de intereses especiales, a pesar de que una prohibición de recibir regalos de cabilderos les impide aceptar una taza de café de un cabildero. Cualquier diputado o candidato a la Asamblea Legislativa puede operar un fondo muy similar a una cuenta bancaria personal, después de notificar al estado por escrito.
Ni siquiera los miembros del Congreso pueden aceptar un número ilimitado de cheques de los intereses que ellos supervisan.
Todo el mundo parece tener uno hoy en día, y están plagados de problemas potenciales, dice el abogado Mark Herron, un experto en la ley electoral que establece los fondos para los demócratas. Eso crea una verdadera apariencia de inmoralidad cuando las personas reciben muchos, muchos miles de dólares de gente a la que se supone que deben regular.
Los fondos de campaña, conocidos como CCE o comités de existencia continua, o 527, en referencia a una parte del código del IRS, han existido durante años, pero se están multiplicando, y en la actualidad existen más de 100. Otros 30 legisladores las han creado recientemente para poder recibir cheques de cuatro y cinco cifras de donantes influyentes, tales como Blue Cross Blue Shield, U.S. Sugar, Progress Energy, Disney, Florida Power & Light y el Geo Group, una empresa con fines de lucro para la operación de prisiones.
El dinero es canalizado a menudo a oscuros grupos políticos y gastado en fuertes anuncios y propaganda publicitaria en las elecciones legislativas.
Disney Worldwide Services dio $130,000 a Protect Our Liberty, un fondo controlado por seis senadores republicanos, incluyendo a Andy Gardiner, de Orlando, Joe Negron de Stuart, y Anitere Flores, de Miami. La agenda de Disney incluye la oposición a la ampliación de los juegos de azar, que la empresa ve como nocivos para la imagen de la Florida como un destino turístico favorable para las familias.
Otro de los principales donantes a los fondos de los legisladores es Automated HealthCare Solutions, una compañía de software médico con sede en Broward que vuelve a empaquetar los medicamentos para que los médicos los distribuyan a pacientes con lesiones sufridas en el centro de trabajo. Durante años, grupos empresariales han tratado de romper el control de la empresa, alegando que aumenta los costos de compensación al trabajador, pero el equipo de cabildeo de Automated mató un proyecto de ley en el Senado en el 2012.






























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