Borrar o, al menos, hacer menos evidentes las líneas y arrugas de la piel es la batalla constante para miles de mujeres. A esa lucha que utiliza recursos como el Botox o las conocidas sustancias para rellenar las arrugas Juvederm o Restylane, entre otras, se acaba de sumar Laviv, hasta el momento la única terapia celular para uso cosmético.
Aprobada por la FDA el año pasado, la terapia se acaba de lanzar como uno de los tratamientos más novedosos en el mercado de la estética en el país.
“Laviv es un novedoso tratamiento que ayuda a mejorar la belleza exterior de la paciente desde dentro, utiliza tecnología de vanguardia para tratar específicamente las arrugas de la línea de la sonrisa o pliegue nasolabial de una forma personalizada. No creo que haya nada parecido en el mercado”, destaca el doctor Julio M. Gallo, miembro del Colegio Americano de Cirujanos, director médico y cirujano plástico facial en The Miami Institute for Age Management, en Brickell Avenue.
Hasta el momento, el producto sólo ha sido aprobado para este uso, aunque las investigaciones para otros usos continúan.
Lo novedoso es la tecnología patentada detrás de Laviv, un proceso que permite extraer los llamados colagenoblastos, o células responsables de la producción de colágeno, de la persona que se quiere realizar el tratamiento, a partir de una pequeña muestra que se toma de la piel detrás de la oreja.
“Usualmente, no produce dolor, aunque se puede adormecer el área con anestesia local para retirar tres pedacitos de aproximadamente tres milímetros”, describe Gallo.
La muestra se envía al laboratorio de Fibrocell Science, que la recibe al día siguiente y se le asigna un identificador exclusivo del paciente para asegurar un correcto seguimiento durante todo el proceso. Posteriormente se inspecciona su viabilidad.
“Los colagenoblastos se multiplican por un período de aproximadamente 90 días, mediante técnicas de crecimiento celular hasta obtener millones de células”, indica el cirujano.
Ciertas pruebas de control de calidad garantizan que estas células están activas, son puras y producen activamente el colágeno, que es la sustancia que aporta a la piel su tono y estructura.
Posteriormente, los colagenoblastos multiplicados se congelan para conservarlos hasta que el paciente tenga su cita con el médico para realizar el procedimiento.
Un día antes del tratamiento, las células se descongelan y se preparan en la fórmula que debe ser inyectada en el área de tratamiento que se quiere rellenar.
“Las células crecen en un medio líquido, no lucen como piel, sino como una sustancia transparente”, describe Gallo.
Para obtener resultados satisfactorios, el plan de administración recomendado de Laviv consiste en una serie de tres tratamientos, con un lapso de tres a seis semanas normalmente entre cada una de las aplicaciones.
“El efecto no es inmediato después de la primera aplicación. Es en la segunda cuando se empiezan a ver los resultados. La piel se rellena y se pone más luminosa”, describe el especialista.
El costo total del tratamiento puede fluctuar entre los $3,000 y los $3,500. Muchos pacientes se preguntan si realmente no resulta más económico o conveniente el uso de los rellenos cosméticos existentes o incluso aquellos que se logran con grasa del paciente extraída a través de la liposucción. También se evitan la espera de que las células se reproduzcan en un laboratorio.



























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