El número de casos de cólera en el este de Cuba subió a 177, según informes independientes, al tiempo que las autoridades de la isla informaron sobre la suspensión de dos carnavales que debían realizarse en los municipios de Manzanillo y Bayamo, provincia de Granma.
Santiago E. Márquez Frías, un médico de la ciudad de Manzanillo y miembro de la ilegal Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, radicada en La Habana, dijo que el aumento de pacientes afectados indica que los esfuerzos del gobierno para controlar la enfermedad no están dando resultados.
La percepción de riesgo está presente, sostuvo Márquez en una entrevista telefónica a El Nuevo Herald. Pero creo que todavía no hay una cabal conciencia sobre el peligro de esta enfermedad.
En un comunicado publicado en los medios de comunicación oficiales en la mañana del sábado, el Ministerio de Salud Pública declaró que el brote se encuentra disminuyendo. Dijo que había 158 casos y tres muertes confirmadas. Pero fuentes de la oposición y periodistas independientes alegan que el gobierno está manipulando la información y que el verdadero número de víctimas oscila de 5 a 15.
Márquez indicó que uno de los problemas que agravan la crisis es la falta de información oportuna sobre la enfermedad y su propagación. En ese sentido manifestó que el director del periódico La Demajagua, en Manzanillo, anunció que publicarán una guía de salud con recomendaciones generales.
Planteó que iban a editar un suplemento especial nombrado Alerta, que hablará de cuestiones higiénico epidemiológicas, orientaciones de salud e historia del cólera, declaró Márquez.
El gobierno cubano sólo ha hecho dos comentarios sobre la enfermedad, ambos publicados en el diario oficial Granma. El primero ocurrió el 3 de julio. Confirmó tres muertes y 53 casos. La segunda declaración, hecha el sábado, admitió que se diagnosticaron casos aislados en otras regiones del país, aunque aseguró que se trata de personas que se enfermaron en el municipio de Manzanillo.
Márquez dijo también que las autoridades municipales de Bayamo suspendieron indefinidamente la celebración de una fiesta popular que debía realizarse en dos semanas. En Manzanillo, uno de los más afectados por el brote del cólera, las autoridades cancelaron hace unos días un evento masivo fijado a mediados de agosto.
El martes el obispo de Bayamo-Manzanillo, monseñor Alvaro Beyra Luarca, exhortó seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias y, a su vez, mostrar solidaridad con las personas afectadas por el cólera.
Con angustia y preocupación hemos conocido en días recientes de la presencia en nuestra provincia del cólera, y del fallecimiento de personas a causa de esa enfermedad, dijo Beyra en un mensaje publicado en el sitio de internet de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. Rogamos a Dios que conceda el descanso eterno a estos hermanos nuestros, la paz y el consuelo a sus familiares; y ahuyente el mal que ahora nos agobia.
Según cifras proporcionadas a la televisión provincial por la epidemióloga principal de la provincia Granma, Ana María Batista, los casos generales de diarrea y vómitos, que aumentan cada verano con las lluvias y el calor, se elevaron a 6,271. Batista señaló que el fin de semana 181 personas recibieron atención médica primaria en Granma. Añadió que se detectaron nueve casos sospechosos. La provincia Granma tiene 13 municipios.
En Miami, el médico y disidente Darsi Ferrer, recién llegado de la isla, dijo a El Nuevo Herald que no le sorprende el aumento de los casos de cólera y la posibilidad de que el brote continúe propagándose.
El sistema de salud cubano está en quiebra y hay carencia de profesionales, medicamentos y equipos necesarios, sostuvo Ferrer, quien fue marginado del ejercicio de la medicina en Cuba por su postura disidente. Los hospitales tienen serias dificultades para cubrir emergencias de enfermedades infecciosas.
Mientras tanto ante el brote de cólera en la isla, el gobierno venezolano reforzó los controles sanitarios en terminales aéreos y puertos marítimos. El viceministro venezolano de Redes y Servicios de Salud, José España, manifestó que todos los servicios de salud se mantienen en alerta constante.
Estamos activados no sólo para el cólera, sino para cualquier tipo de epidemia que amenace al país, manifestó España en declaraciones al canal Telesur.





























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