DAMASCO -- El ejército sirio entró este jueves con sus tanques a un barrio de Damasco, decidido a aplastar la rebelión armada, y Siria escapó de nuevo a las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU gracias al veto de Rusia y China.
En la capital, escenario de combates extremadamente violentos desde hace cinco días, cientos de personas huyeron de los bombardeos y los combates, y el miedo podía sentirse en el pulso de la ciudad la víspera del comienzo del Ramadán, el mes de ayuno de los musulmanes.
La oposición armada siria, mientras tanto, se hizo con el control de la frontera con Irak, según el viceministro del Interior de este país.
Con el objetivo de acallar los rumores, la televisión estatal siria difundió este jueves las primeras imágenes del presidente Bashar al Asad luego del atentado del miércoles en el edificio de la Seguridad Nacional de Damasco, en el que murieron tres de sus más cercanos colaboradores.
En las imágenes se ve a Asad con traje azul recibiendo al nuevo ministro de Defensa, el general Fahd al Freij, con uniforme militar, tras prestar juramento.
Freij sucedió al titular de la cartera de Defensa, Daud Rajha, que murió en el ataque del miércoles. Además de éste fallecieron su viceministro y cuñado del presidente, el general Asef Shawkat, y el general Hasan Turkmani, jefe de la célula de crisis creada para sofocar la revuelta. El viernes está previsto su funeral en Damasco.
Un consejero afirmó que Asad se encuentra en el palacio presidencial de Damasco, desde donde dirige los destinos del país.
Mientras tanto, en Nueva York, Rusia y China echaron un cable al régimen sirio al vetar en el Consejo de Seguridad de la ONU una resolución occidental que amenazaba con sancionarlo. Es la tercera vez que ambos países lo hacen desde que comenzó la rebelión antirrégimen en Siria en marzo de 2011.
El emisario internacional Kofi Annan, que trató de aplicar un plan de paz nunca cumplido, dijo que está decepcionado de que en este punto crítico, el Consejo de Seguridad de la ONU no pueda unirse y adoptar la acción fuerte y concertada que pidió y esperaba, según su portavoz Ahmad Fawzi.
Yendo más lejos, la Casa Blanca estimó que tras el doble veto la misión de Kofi Annan, enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe para Siria, no puede seguir adelante.
El embajador ruso en la ONU, Vitaly Churkin, justificó la posición de su país afirmando que la resolución propuesta por los países occidentales abría la vía a una intervención militar, un extremo al que Moscú se opone.
La embajadora norteamericana Susan Rice lamentó el fracaso de la resolución y anunció que tras esto Washington quiere trabajar fuera del Consejo de Seguridad para presionar al gobierno de Damasco.
Por su lado, la Unión Europea prepara un refuerzo de sus sanciones contra Siria y su embargo sobre la venta de armas, autorizando las inspecciones de barcos y aviones sospechosos de incumplirlo.
Ante la aceleración de los acontecimientos en Damasco, Abdel Baset Sayda, jefe del Consejo Nacional Sirio (CNS), principal coalición opositora en el extranjero, afirmó que el régimen tiene los días contados, al término de una reunión con el canciller italiano, Giulio Terzi, en Roma.


























Mi Yahoo