Cuesta creerlo, pero Glendy Hernández llegó a pelear en algún momento de su vida con Guillermo Rigondeaux. ¿Por qué la sorpresa? Porque Hernández fácilmente pudiera pasar como un alero fuerte en la NBA, ya que mide 6-5 y tiene un cuerpo macizo.
Cada vez que le digo a alguien que peleamos no lo creen. Siempre me junto con él y todavía nos reímos de eso, señaló Hernández, apodado El Gigante de Guantánamo, y quien se prepara para su octavo combate como profesional el sábado en una velada que se realizará en el Seminole Hard Rock Hotel and Casino de Hollywood.
El inusual hecho se produjo hace 16 años cuando ambos eran unos adolescentes que se abrían paso en el competitivo mundo del boxeo cubano.
Me pegó durísimo. Todavía me acuerdo de su pegada, recordó Hernández, quien perdió en aquella ocasión.
Actualmente peso pesado, Hernández dio sus primeros pasos dentro de los cuadriláteros en la división de los 48 kilogramos y fue escalando, principalmente por su tamaño, hasta llegar a los 91 kilogramos.
Tenía 12 años cuando empecé, pero mis padres eran muy altos. Llegué a pelear en los 75 kilos y luego fui sancionado por tres años en el 2003 por pelear con uno de mis compañeros. Fue una decisión correcta porque yo cometí una indisciplina y eso no se debe permitir. Cuando volví subí a los 91 kilos, sostuvo.
Hernández escapó de la isla en una lancha en el 2009, recaló en México y luego se viajó a Estados Unidos en donde empezaría su carrera profesional al año siguiente.
Aunque tiene 32 años, el pugilista derecho ha hecho sólo siete refriegas por dinero, lo que para Hernández no es limitación en su objetivo de escalar hasta llegar a combatir por un título mundial.
Pienso que nunca es tarde como se dice. Tengo 32 años, cierto, pero me siento bien. Hasta el día de hoy no estoy golpeado ni gastado. Me siento como si tuviera 20 años, aseveró el muchacho que hasta ahora no ha sido derrotado.
El sábado Hernández enfrentará a otro veterano con pocos combates, Tobias Rice, quien ha perdido dos de sus últimas tres peleas. Para el cubano, más allá del triunfo, lo más relevante será lavar su imagen después de la última vez que se montó en el ring, una victoria opaca sobre Ken Frank en Las Vegas en abril del 2011.
Llevo un año inactivo porque me lesioné ya que no llegué preparado a ese combate. Por eso casi echo a perder mi carrera. Peleé sin entrenar y salí con la mano lesionada. Quedé decepcionado y no hubo buenos comentarios y con razón porque fue una pelea muy deslucida. Pero ahora es cuestión de pasar la página, señaló.
• La pelea principal de la velada será entre el dominicano Argenis Méndez y el mexicano Martín Honorio y el ganador tendrá el chance de disputar el título superpluma de la Federación Internacional de Boxeo.
Las puertas se abrirán a las 5:30 p.m. y el primer combate será a las 6 p.m. El costo de las entradas va desde $54 hasta $154.




























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