Revista Viernes

Zona Franca: Abusivos los precios de los conciertos

 

¿A quién culpar: a los teatros, a los empresarios o a los artistas?

 

 Maná en el American Airlines Arena el 11 de mayo de 2012.
Maná en el American Airlines Arena el 11 de mayo de 2012.
Alexia Fodere / Para El Nuevo Herald
Each factbox must have a head Factbox text goes here and here: Factbox text goes here and here:

Especial/El Nuevo Herald

Cuando en esta ciudad los únicos teatros en los que se presentaban artistas hispanos eran el Dade County Auditorium, el James L. Knight Center y el Jackie Gleason de Miami Beach, los precios de los boletos eran de $20 para la platea, $15 para el mezzanine y $10 para el balcón.

Todavía no habían aparecido las compañías de ventas de boletos por computadoras con el azote de sus abusivos convenience charges y a los teatros no se les había ocurrido aun cobrar (no todos lo hacen, es cierto) sus recién inventados facility fees. Los boletos se compraban en las taquillas de los teatros, en algunas tiendas de discos y hasta en una florería de La Pequeña Habana. Y no había cargos adicionales.

Era una época feliz para el público que asistía a los conciertos de Julio Iglesias, Raphael, Rocío Jurado, Paloma San Basilio, Dyango, Isabel Pantoja, Rocío Durcal y otros, sin necesidad de sacarle una segunda hipoteca a la casa. Los precios eran tan económicos que después de los conciertos las familias todavía podían ir al Versailles y ordenar una medianoche y un café con leche.

Es verdad que los tiempos han cambiado. Todo ha subido: los alimentos, la ropa y la gasolina. Pero lo de los precios de los conciertos y los cargos por servicios que le añaden, es escandaloso. Por ejemplo, un matrimonio que se hubiera propuesto ver al grupo Maná en un buen asiento en el primer nivel en mayo pasado, hubiera tenido que pagar $359.60. Y si se le ocurría invitar a la tía que estaba de visita, el desembolso hubiera sido de $539.40. Desglosemos la cifra: tres boletos a $158.00 cada uno son $ 474.00. Y tres cargos de servicio a $ 21.80 son $65.40. Un total de $539.40. Eso sin contar el parqueo ni un par de copas de vino que se tomen antes del comienzo del espectáculo. No voy ni a pensar en el descalabro económico que significaría para ellos “ir a comer algo” al Bayside después del show. Y aunque había otros boletos más económicos (lejos del escenario, claro) a $138, $118, $92, $71 y $40, más el cargo de servicio correspondiente, éstos no eran tan baratos después de todo.

Pero no es solamente el grupo Maná; son todos. Cuando Roberto Carlos se presentó el mes pasado en el American Airlines Arena, estos eran los tres precios: $119.50 + 18.60 ( convenience charge) = $138.10; $99.50 + 17.10 = $ 116.60; $69.50 + 15.85 = $85.35. Es abusivo. Sobre todo sabiendo que no cobran lo mismo en otros países. Cuando Paco de Lucía se presentó hace poco en el Fillmore de Miami Beach, los boletos costaron $100, $75, $50 y $25 (un respiro, al fin), sin contar el “servicio”. Hasta Charlie Zaa ha subido los precios. El 15 de septiembre, para escuchar viejos boleros de Orlando Contreras, habrá que desembolsar $95.00 + $7.35 (cargos de servicios) + $3.00 ( facility fee que cobra el Dade County Auditorium) = $105.35.

¿Hasta cuándo seguirán subiendo los precios? No sé. Quizás hasta que el público se canse de ser abusado, los conciertos comiencen a quedarse vacíos, y los promotores empiecen a perder dinero. Pero, ¿quiénes son los culpables de todo esto? Ciertamente no son los pobres fans, que pagan lo que no pueden por ver a sus artistas. Tampoco los promotores, quienes se ven obligados a subir los precios de los boletos para compensar sus ascendentes gastos. En mi opinión, los culpables son los artistas. No sólo por las astronómicas cifras que les cobran a los promotores por cada concierto, sino también por sus ridículas exigencias contractuales que no hacen sino encarecer el espectáculo. Hay algunos que piden que en los camerinos haya 200 toallas, decenas de botellas de agua Fiji, té negro y verde de la marca Throat Coat y frutas frescas. Otros reclaman espejos de cuerpo entero, velas blancas sin fragancia, bandejas de quesos y botellas de vino Opus One, de la cosecha del 2005. Los más atrevidos exigen un equipo de masajistas para relajarse antes de salir al escenario.

Desafortunadamente, las cosas no cambiarán. Al contrario; cada año será peor. Los artistas cobrarán más por presentarse y los promotores volverán a subir los precios para no perder dinero. Sin embargo, los conciertos seguirán llenándose. Y así será mientras el público siga pagando sin protestar y en silencio. Como los corderos cuando son llevados al matadero. • 

¿Qué piensa usted sobre este tema? Escriba su opinión, con su nombre y apellido, en la sección Viernes en elnuevoherald.com.

Más de Revista Viernes

  •  

Juan Luis Guerra lanza el CD y DVD 'Asondeguerra Tour', que grabó en vivo durante un concierto.

    Juan Luis Guerra

    Juan Luis Guerra, el momento del amor

    El cantante dominicano habla sobre el matrimonio, la fe, la disciplina para la música y su nuevo disco

  •  

Ninel Conde saludó a sus 'fans' en otro día de sesión de fotos.

    Estrellas en la red, las mujeres toman las redes sociales

    Una afamada cantante mexicana posa con sus nuevas compañeras de programa; un “Bombón asesino” comparte sus secretos de belleza y una actriz, autora y conductora celebra su cumpleaños con sus fans en internet. Esta semana, las mujeres tomaron las redes sociales.

  •  

Finalistas del Certamen Nuestra Belleza Latina, Marisela Demontecristo (izquierda) y Audris Rijo (derecha) esperan la decicion de los jueces al final del certamen el Domingo 19 de mayo del 2013.

    Marisela Demontecristo

    Marisela Demontecristo, auténtica primero

    La salvadoreña, elegida Nuestra Belleza Latina 2013, planea dedicar parte del premio a una costosa operación para su sobrina

El Nuevo Herald

Súmese a la
discusión

el Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y se alamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

el Nuevo Herald utiliza una aplicación de Facebook para su sistema de comentarios. Usted debe ingresar con su cuenta de Facebook para hacer comentarios en nuestro sitio. Si tiene preguntas acerca de cómo hacer comentarios usando su cuenta de Facebook, haga click aqui.

¿Tiene información noticiosa que compartir con nosotros? Haga click aqui para enviarnos su información o inscríbase para participar en la red de Public Insight Network, que le permite convertirse en una fuente de información para el Nuevo Herald y The Miami Herald.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK
  • Videos