Seguramente los ejecutivos de la Warner Bros estarían dispuestos a ser más que generosos si existiera la más mínima posibilidad de que quien ha interpretado al hombre murciélago durante los últimos siete años estuviera dispuesto a volver a ponerse el traje y la máscara por una cuarta vez. Pero para Christian Bale, donde manda capitán no manda marinero, y en ese sentido, no hay cifra que lo convenza de no acatar la decisión del director Christopher Nolan de cerrar su etapa con Batman una vez que The Dark Knight Rises haya llegado a los cines, lo que ocurrirá precisamente hoy.
Es un final agridulce, admite el actor inglés y agrega: La verdad es que no estaba seguro de que Chris fuera a hacer una tercera película, por lo que estoy más que agradecido de haber podido completar la trilogía. Lo cierto es que aquí concluye una etapa que ha sido trascendental en mi carrera. Pero Chris ha sido una inspiración tan grande que si él ha decidido que es hora de decir adiós, también lo es para mí.
Aunque la película es una de las más esperadas del año, Bale explica que nunca se dejó llevar por las expectativas y que simplemente se limitó a hacer lo mismo que viene haciendo desde que obtuvo su primer papel, en un filme para televisión con Amy Irving que rodó cuando tenía 12 años.
En cada película que hago, deliberadamente me lo tomo como si nadie fuera a ver nunca lo que estamos rodando. De esa forma no pienso en la audiencia y no me importa lo que puedan llegar a pensar. Simplemente me dedico a hacer lo que me parece correcto. Si alguien tuvo que lidiar con las expectativas de la gente y del estudio, sin lugar a dudas ese fue Chris, no yo, dice.
El rodaje de la superproducción de $200 millones lo llevó por Escocia, Inglaterra, la India, y diversos lugares de Estados Unidos a lo largo de unos intensos seis meses, pero para Bale el momento más fuerte fue cuando se dio cuenta de que no volvería a ponerse el traje del superhéroe nunca más.
Eso fue cuando rodamos una escena con Anne Hathaway vestida como Gatúbela en un techo de Nueva York. Todavía quedaban unos días de rodaje para el resto del elenco. Cuando me di cuenta de que no iba a volver a ponerme ese traje en mi vida, me metí en una habitación, pedí que me dejaran solo durante 20 minutos y allí me quedé, recuerda.
Es que sabía lo importante que era lo que habíamos hecho y me sentía muy orgulloso de haber logrado lo que nos propusimos cuando empezamos con este proyecto unos cuantos años atrás. Fue un momento muy importante porque el personaje lo es. Nunca antes había interpretado a alguien tres veces. Y lo he hecho en tres películas que han cambiado mi vida y también mi carrera. Por eso necesité ese momento a solas para disfrutar de la sensación del deber cumplido.
El ganador del Oscar por The Fighter, que en enero cumplió 38 años, parece más interesado en dedicarse de lleno al cine independiente que en buscar nuevas franquicias o seguir trabajando en películas repletas de efectos especiales. Ya ha concluido el rodaje de Out of the Furnace, un thriller en el que comparte cartel con Zoe Saldana, Forrest Whitaker y Woody Harrelson y rueda actualmente, bajo un manto de misterio, dos películas bajo las órdenes del legendario y enigmático Terrence Malick.
Cuando se le pregunta si se atrevería a regresar alguna vez al mundo de Gotham interpretando a un villano, Bale opta por no dar una respuesta concreta, pero señala: Una de las cosas que me gustan de Batman es que siempre está en el límite de convertirse en un villano. Los espectadores entienden sus razones, y lo aprecian porque siempre se está conteniendo. Tiene un enorme altruismo y eso es lo que lo diferencia de Bane, el villano principal en The Dark Knight Rises. Batman reconoce los límites y se permite llegar precisamente hasta allí. Me gusta que siempre esté haciendo el bien, pero que a la vez sus motivaciones y su salud mental sean seriamente cuestionables. Lo meritorio es que aún así logra quedarse de este lado, y sigue siendo el bueno de la historia sin convertirse en el villano. •



























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