Don Winslow, novelista especialista en personajes inauditos, merecía un director de intensidad inenarrable. Dios los cría y el diablo los junta en Savages, donde lo único que no miente es el título, Chon (Aaron Johnson), veterano de la Marina en Irán, consigue que le manden desde Afganistán semillas de Cannabis Sativa de superior calidad e inicia una plantación de poderosa marihuana en Baja California llevando de socio a Ben (Taylor Kitsch). Amigos desde el colegio, comparten todo, incluso a Ofelia, más conocida por O (Blake Lively), tercera en concordia de un menage donde se reparten sitios en la misma cama.
El negocio de drogas va viento en popa, y provoca la codicia de un cartel mexicano a las órdenes de Elena (Salma Hayek), a quien llaman La Reina y de cuyas actividades criminales se ocupa Lado (Benicio del Toro), muy peligroso psicópata. A Ben y Chon les piden solo un por ciento de la empresa, pero los socios no ceden ni media semilla. La prudente O sugiere que acepten y se vayan con ella a disfrutar del dinero, como Butch Cassidy y Sundance Kid con la ubicua cómplice Etta.
Como han decidido quedarse, es guerra declarada y Elena manda a secuestrar a O y una vez que la tiene en sus manos la trata como a una hija, en compensación de lo mal que se lleva La Reina con su propia hija. La situación se complica aun más con Dennis, agente antidrogas vendido a los delincuentes rivales (e interpretado por John Travolta con nada usual duplicidad y sinvergüencería).
El guión adaptado por Shane Salerno (el de Alien vs Predator) tiene tantas traiciones y reversiones que desquiciaría a cualquiera. Oliver Stone acepta el reto en un thriller feroz, frenético y más incoherente aun que Natural Born Killers, con la que Oliver batió su propio récord. A la colorinesca fotografía se agregan trucos de cámara lenta o rápida culminando en un final, narrado por O, en que la acción da marcha atrás como un DVD poseído por Satanás.
En reciente entrevista, el director cuenta que llegó al set, le pareció demasiado discreto y pidió: “Exceso, más exceso”. Sin duda lo complacieron porque hay momentos en que Savages le mete miedo al Susto. •




























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