Las autoridades federales acusaron formalmente el jueves a un sargento de la policía de Miami de colocar cocaína en un sospechoso, robar drogas y dinero a los narcotraficantes y mentir a investigadores federales.
Se espera que Raúl Iglesias se entregue y comparezca el viernes ante un juez federal.
Iglesias, de 40 años, fue acusado de nueve cargos que incluyen violar los derechos civiles de sospechosos, conspiración para poseer cocaína con intención de distribuirla, obstrucción de justicia y falso testimonio, según un comunicado de prensa de la fiscalía federal de Miami.
Veterano de la policía de Miami con 18 años de servicio, Iglesias dirigía la Unidad de Combate contra el Delito del Distrito Central, la cual se ocupaba de los traficantes de drogas. Podría recibir una condena de hasta 20 años de cárcel si es hallado culpable.
Cada vez que un miembro de las fuerzas policiales es acusado de violar la ley que él o ella ha jurado hacer cumplir, es algo tan decepcionante como desalentador, indicó en un comunicado el mayor Delrish Moss, portavoz del departamento.
Enfrentando críticas de la comunidad con respecto a las unidades tácticas del departamento, el jefe de policía Manuel Orosa, desde que asumió el cargo tras la partida de Miguel Exposito el pasado otoño, ha reducido el tamaño de las unidades de combate contra el delito y aumentado la supervisión, indicó Moss.
La acusación contra Iglesias no era algo inesperado. Ha estado suspendido sin sueldo desde el 2010, y uno de sus ex detectives, Roberto Asanza, fue arrestado, se declaró culpable y acordó cooperar en contra suya.
Asanza fue atrapado con las manos en la masa en junio del 2011. Un año antes, agentes del FBI lo habían detenido y le confiscaron 10 bolsas de cocaína y dos de marihuana robadas de un taller donde se colocaban coberturas polarizadas a las ventanas de autos en Allapattah.
Según documentos judiciales, Asanza dijo a los agentes que él e Iglesias usaban parte de la cocaína robada para pagar al informante confidencial que les había alertado sobre las drogas en el taller.
Asanza admitió que él sabía que no estaba bien darle drogas al informante, pero que estaba tratando de crear una buena relación con él, indicó el documento de la acusación tras el arresto.
Finalmente, Asanza se declaró culpable de cargos menores de droga y recibió un año de libertad condicional, según documentos judiciales. Renunció además a su certificación policial.
El abogado defensor de Iglesias, Rick Díaz, aseguró el jueves que su cliente es inocente.
Estamos impacientes por llevar este caso frente a un jurado, dijo Díaz. Es triste ver que la fiscalía federal está basándose en criminales para atacar el buen nombre y la reputación del sargento Raúl Iglesias.
Según la acusación, los agentes señalaron al menos cuatro fechas a principios del 2010 en que alegan que Iglesias había robado o plantado drogas, o había mentido a los investigadores.
El 27 de enero del 2010, Iglesias ordenó a dos de sus agentes que registraran a un hombre que sólo fue identificado en documentos judiciales como R.H. Cuando no encontraron drogas, se alega que Iglesias pidió a sus agentes un poco de droga sobrante para plantársela.
Un tercer agente, identificado sólo como R.M., le dio las drogas y el hombre fue arrestado, según la orden de detención.
El 8 de abril del 2010, Iglesias robó dinero y pertenencias a alguien identificado sólo como C.R., según la orden de arresto.
Luego, el 5 de mayo del 2010, se afirma que robó marihuana y cocaína del taller de ventanas de autos en Allapattah. Veinte días después, según la orden de arresto, Iglesias mintió a investigadores cuando aseguró que no sabía cuánto dinero había en una caja que fue confiscada también ese día.
Iglesias además hizo ver como que él no robaba drogas ni dinero a sujetos arrestados, cuando de hecho el acusado robó drogas y dinero a sujetos arrestados, subrayó la orden de arresto.
Moss, señalando que la fiscalía está basándose en sucesos ocurridos en el 2010, afirmó que el caso no refleja de ningún modo el comportamiento de otros agentes de la Policía de Miami.



























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