Meses antes de que la Ciudad de Miami denunciara las condiciones de un edificio de apartamentos en La Pequeña Habana, inspectores condales habían determinado que las unidades no cumplían con los requisitos del programa federal del Plan Ocho.
Esto significa que, durante los últimos meses, el propietario del edificio en el 402 de la avenida 12 del noroeste no recibía el subsidio federal para los cinco inquilinos que dependen del Plan Ocho.
Cuando las inspecciones fallaron en esos apartamentos, cortamos los pagos y dimos cupones a los residentes para que se mudaran a otros apartamentos, dijo Gregg Fortner, director de la Agencia de Viviendas Públicas y Desarrollo Comunitario del Condado Miami-Dade.
El 6 de marzo, Dorothy Omdahl del Programa Miami-Dade Housing Choice Voucher realizó la inspección anual para el apartamento 104, habitado por una inquilina en el Plan Ocho, según récords del Condado.
Su inspección determinó que había problemas con los detectores de humo, el calentador de agua y el alumbrado en los pasillos de áreas comunes. Además, el fregadero en la cocina goteaba, las hornillas no funcionaban y las ventanas no se podían cerrar con llave.
Bajo el programa del Plan Ocho, cuando un apartamento no pasa su inspección anual, el propietario tiene 30 días para hacer las reparaciones necesarias y pedir otra inspección. En general, mitad de los apartamentos fallan la primera inspección pero pasan la segunda, dijo Fortner.
Unas 13,500 familias y personas de bajos ingresos dependen del Plan Ocho, en apartamentos cuyos dueños han sido aprobados para participar en el programa. Fortner dijo que Richel Y. Abboud, el dueño del edificio en La Pequeña Habana, es apenas uno de 8,000 propietarios registrados en el programa. En el 2011, los apartamentos de Abboud habían fallado su primera inspección pero fueron aprobados subsecuentemente.
Eso no ocurrió este año. Omdahl encontró las mismas condiciones cuando volvió al apartamento 104 semanas después. Al fallar la segunda inspección, el Condado cesó de subsidiar el alquiler con $755 mensuales.
Las inspecciones condales de los demás apartamentos terminaron similarmente. El 19 de marzo, por ejemplo, un inspector reportó que el apartamento 111 carecía de un detector de humo y que el fregadero goteaba. El 12 de abril, otro inspector notó que había basura por todo el edificio, cables de electricidad expuestos y pudrición en las paredes del apartamento 119.
En total, Abboud perdió $3,642 en subsidios mensuales para los cinco apartamentos. Su último pago fue en mayo.
Los inspectores condales desconocían las condiciones en la segunda planta del edificio porque los inquilinos con el Plan Ocho solamente vivían en la primera planta. Las paredes están manchadas de sangre y las cucarachas corren por los pasillos donde las autoridades sospechan hay venta de drogas y prostitución.
Nuestros inspectores no saben lo que ocurre detrás de las demás puertas porque se enfocan en los apartamentos donde vive alguien con el Plan Ocho, dijo Fortner.
Mientras el Condado cortaba el subsidio para los apartamentos, uno por uno, la Ciudad de Miami había iniciado su propia investigación. No se dieron cuenta hasta más tarde que los inspectores condales ya habían declarado que las condiciones no cumplían con los requisitos mínimos del Plan Ocho.
El 11 de abril, el Departamento de Cumplimiento de Códigos multó al propietario por no tener suficiente servicio de recogida de desechos sólidos. Un mes después, el Departamento de Construcciones, que tiene la autoridad de cerrar un edificio, abrió un caso por las condiciones inseguras de la estructura.
Finalmente, el 13 de julio, tras multar al propietario varias veces más, las autoridades municipales declararon al edificio como una estructura peligrosa e inhabitable. Ordenaron al propietario sellar las entradas del edificio. Esto aún no ha ocurrido.
Esta semana, la Ciudad estableció un plazo de 30 días para que responda Abboud o Lehman Brothers Financial Company, la institución financiera que controla la hipoteca. Si no responden, la Ciudad podría llevar a ambas partes a la corte.
El alcalde Tomás Regalado dijo que esta táctica de perseguir tanto los propietarios como a los bancos forma parte de un nuevo programa llamado Operación: Limpiar a Miami.
No es que estamos barriendo la basura, pero estamos limpiando la Ciudad de malos propietarios, casas abandonadas y basureros ilegales, dijo Regalado la semana pasada. Queremos enviar un mensaje a los propietarios: Te vamos a caer arriba.




























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