SOFIA -- Investigadores búlgaros, con ayuda del FBI y la CIA, los servicios secretos israelíes y la Interpol y Europol indagan a fondo para identificar a los autores del atentado suicida que causó el pasado miércoles siete muertos en un aeropuerto búlgaro, cinco de ellos israelíes.
En el atentado perpetrado la tarde del miércoles en el aeropuerto de Burgas, a orillas del Mar Negro, murieron cinco turistas israelíes, el conductor búlgaro del autobús en el que se encontraban estos y el suicida.
El kamikaze era un hombre de unos 36 años y fue grabado por una cámara de vigilancia del aeropuerto, según el ministro búlgaro del Interior, Tsvetan Tsvetanov.
Israel acusó a Irán de instigar el ataque y al movimiento chiita libanés Hezbolá de ejecutarlo, lo que ambos desmintieron.
El viernes, el portavoz del Pentagono, George Little, acusó por su parte a Hezbolá: “El ataque tiene alguna de las firmas de Hezbolá, pero no estamos en una posición para determinar quién es responsable”.
Irán denunció las acusaciones israelíes. El portavoz de la cancillería iraní, Ramin Mehmanparast, afirmó que Irán condena “todo acto terrorista”.
En un discurso ante el Parlamento, el primer ministro búlgaro, Boiko Borisov, comentó que “los servicios secretos están trabajando muy activamente”, y anunció que habrá “más informaciones en tres o cuatro días”.
En una rueda de prensa, el titular de Interior indicó que “no se descarta la existencia de un cómplice”.En Burgas, se obtuvieron los primeros resultados.
Gracias al video del aeropuerto difundido el jueves por el Ministerio del Interior en todas las cadenas de televisión del país, un arrendador de automóviles y dos taxistas declararon como testigos, indicó este viernes la fiscal de Burgas, Kalina Chapkanova, a la emisora privada bTV.
“La víspera del atentado, el presunto autor estuvo en Ravda”, en el mar Negro, unos 20 kilómetros al norte de Burgas, detalló. “Intentó alquilar un taxi por un día en Pomorié. El propietario de la empresa se negó porque tuvo dudas sobre la autenticidad de su permiso de conducir. El hombre se lo tomó con calma, recuperó su depósito de 50 levas y se marchó”.
Según los testigos, “el hombre hablaba inglés con acento, tal vez árabe”, precisó la fiscal.



























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