GEMONA, Italia -- Incluso cuando mira las fotos de los muñones de sus piernas, ensangrentados y ampollados, Oscar Pistorius sonríe.
Y, a tan pocos días de que haga su anhelado debut olímpico, es fácil entender por qué.
Pistorius, que sufrió la amputación de ambas piernas por debajo de las rodillas cuando era un bebé, está por convertirse en una leyenda en los Juegos Olímpicos de Londres, donde correrá. El viaje que lo llevará a estos Juegos ha sido largo y lleno de obstáculos.
Este mes, finalmente le informaron que había conseguido un boleto en la delegación sudafricana. Su nombre fue el último de los 125 en la lista, y Pistorius se sintió aliviado. Luego, manifestó una alegría desbordada.
“Creo que a la mañana siguiente desperté con calambres en las mejillas. Dormí sonriendo”, dijo Pistorius durante una entrevista reciente en su base de entrenamiento en el noreste de Italia. “Pero también me di cuenta muy rápidamente de que… son los Juegos Olímpicos de Londres y necesito tener una buena actuación. Eso genera presión”.
“Conseguí el permiso para hacer la prueba, pero ahora tengo el examen frente a mí”, explicó.
La prueba llegará el 4 de agosto, primer día de las eliminatorias de los 400 metros.
Pistorius corre con prótesis de fibra de carbono que suelen provocarle ampollas y herir sus muñones. Nació sin el hueso del peroné debido a un defecto congénito, y perdió sus piernas a los 11 meses. Ello nunca le impidió practicar deporte, incluso rugby, con prótesis.
Pero sus prótesis derivaron en años de controversia. Pistorius, que había conquistado ya una medalla de oro en los Paraolímpicos, no obtuvo el permiso para competir contra atletas sin discapacidad, porque muchos argumentaron que los aparatos ortopédicos le daban una ventaja injusta.
En el 2008, la Corte de Arbitraje del Deporte le dio el visto bueno para competir. El año pasado, formó parte del equipo sudafricano de relevo 4x400 en el Mundial de 2011, y aunque no disputó la final, conquistó una medalla de plata por participar en las eliminatorias.
Pistorius está al tanto de que no todos están convencidos de que deba competir.
“Siempre habrá gente que debatirá, y siempre habrá un periodista dispuesto a escribir una opinión y cierto ángulo de una noticia”, dijo Pistorius. “Habrá siempre alguien que quiera ganarse un nombre, y si tiene la plataforma, la aprovechará y dirá que lo mojado está seco y que lo verde es rojo. Siempre hay ese tipo de personas”.
“Uno de los motivos para hacer las pruebas era demostrar que estoy en un deporte en el que tengo la capacidad para correr por mi propio talento, mi trabajo y mis sacrificios, y que eso era importante para mí. Ahora, en retrospectiva, estoy contento por todo lo que tuve que vivir”.
El estadounidense LaShawn Merritt, campeón olímpico vigente en los 400 metros, está ansioso por medirse contra Pistorius, de 25 años.
“Le he dicho cuánto respeto le tengo a él y al esfuerzo que ha hecho. El deseaba algo y dio los pasos para estar donde quería”, dijo Merritt. “Su sueño era correr con los atletas que tienen todas sus capacidades corporales, y él sabía lo que tenía que hacer para que eso ocurriera. Tuvo paciencia y trabajó mucho para lograrlo. Ahora está aquí”.




























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