Para quienes se estén preguntando si hay una relación entre la ensenanza de matemáticas y ciencias y el progreso de los países, la hay.
El país ganador de la OIM de este año, Corea del Sur, que tenía un ingreso per cápita mucho menor que casi todos los países latinoamericanos hace apenas cincuenta años, registro 13,500 patentes internacionales en el Registro de Patentes y Marcas de Estados Unidos el año pasado, contra apenas 500 de todos los países latinoamericanos juntos.
En los últimos días, después de que el presidente Obama anunció su plan de crear un cuerpo elite de maestros matemática y ciencia que recibirán 20 mil dólares extra por año, muchos expertos latinoamericanos señalaron que sin incentivos económicos y una jerarquización de la profesión, resultará difícil atraer buenos maestros a las escuelas latinoamericanas.
Mi opinión: en la batalla por la excelencia educativa que se está librando entre los países orientales y occidentales, que cada vez mas determinará el éxito de las naciones, nosotros en los medios compartimos gran parte de la responsabilidad por no poner la educación en el centro de la agenda pública.
No hay nada de malo en que los medios cubramos masivamente las Olimpíadas de Londres. Pero cuando centramos toda nuestra atención en las competencias deportivas, e ignoramos casi por completo los torneos de matemáticas y ciencias, estamos creando solo una clase de héroes, los deportivos, y estamos dejando de glorificar a quienes más probablemente harán los descubrimientos científicos que permitirán mejorar nuestra calidad de vida, o encontrar una cura para el cáncer.
Es hora de que glorifiquemos a los campeones olímpicos de matemáticas y ciencias de la misma manera en que glorificamos a los campeones olímpicos de lanzamiento de jabalina o natación.

























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