Los planes del cubano Héctor Lombard cambiarán de manera sustancial luego de la derrota que sufrió contra Tim Boetsch en los medianos (185 libras), en su debut en la UFC, la noche del sábado en Calgary, Canadá.
El cubano, quien reside en Boca Raton, Florida, y Sydney, Australia, ingresó a la pelea con una racha de 25 triunfos consecutivos, que se inició en el 2006, pero no pudo lucirse ante Boetsch, quien ganó por decisión dividida.
Dos jueces favorecieron a Boetsch 29-28; y el tercer juez dio a Lombard 29-28.
Dana White, presidente de la UFC, había adelantado que el ganador de este combate podría tener la posibilidad de retar al campeón de la categoría, el brasileño Anderson Silva.
La única condición era no terminar lesionado y dejar una buena impresión en el octágono.
Ninguno de los contricantes hizo méritos para ganar esa oportunidad.
“No fue la pelea que esperaba”, dijo White, tras el combate. “Esperaba una verdadera guerra”.
En lugar de “una verdadera guerra” se vio a dos hombres parados uno frente al otro, lanzando golpes esporádicamente y provocando con ello las protestas del público. La mayoría de los golpes fueron de Boetsch a las piernas de Lombard.
Incluso, White dijo que quizás en la categoría inmediata menor, peso wélter, Lombard pueda mostrar su agresividad tradicional.
“Lombard quizás pueda pelear en las 170 libras”, comentó el directivo. “El es fuerte, pero no muy alto, por lo cual puede hacer el peso de las 170 libras”.
Con 5.9 pies de estatura, el cubano de 34 años de edad podría adaptarse a una división menor a la de los medianos, donde la mayoría de los peleadores pasan los seis pies. Silva mide 6.2 pies.
White fue una de las personas que más expectativas tiene en el talento de Lombard, e incluso hizo una oferta muy grande para ganar la opción que tenía Bellator sobre los derechos del peleador cubano.
Lombard tiene ahora un récord de 31 victorias, tres derrotas y un empate.




























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