Recordamos el Himno Nacional cubano cuando Oswaldo Payá ha sido víctima de una inesperada muerte en momentos en que por su actuación como guía del Movimiento Cristiano Liberación, se encontraba en la provincia de Granma, luego de ser embestido por un camión que lanzó el auto fuera de la vía, falleciendo también el disidente Harold Cepero Escalante.
Según ha denunciado su familia, a través de su hija Rosa María Payá, quien afirmó desde La Habana “que pensamos que esto no fue un accidente, que les querían hacer daño y terminaron matando a mi padre”, por lo que se trata no de un homicidio de tránsito, sino de un asesinato, puesto que el hecho fue cometido utilizando un medio tendiente a asegurar su ejecución y que por las circunstancias del caso, Payá y sus acompañantes no podían ser capaces de defenderse adecuadamente.
El pueblo cubano dentro de la isla ha sufrido una sensible pérdida dentro de la disidencia y una bandera de lucha para provocar un cambio en la estructura gubernamental bajo el castrismo que permanece sordo ante los clamores que día a día mueve la opinión interna.
También el exilio cubano tiene razones para unirse al dolor de la familia de los fallecidos y, simultáneamente, condenar semejante acto letal, que justifica la naturaleza intolerante y aviesa de la dictadura.
Orestes Rodríguez
Miami



























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