El sospechoso del robo recuerda haber tomado algunos de los teléfonos celulares de sus víctimas y lograr escapar a la persecución de la policía.
Pero dejó detrás uno de sus guantes y algo del botín.
La policía los encontró, los analizó en busca de ADN – y ahora Carlos Caballero, de 46 años, está acusado de robo armado con agresión, molestia lasciva, falso encarcelamiento y usar una máscara o disfraz.
Se le mantiene detenido en la Cárcel del Condado Miami-Dade. Si es encontrado culpable, podría enfrentar 10 años de prisión.
La policía encontró a Caballero en su casa, en la 20 Avenida y la Calle Siete del Northwest, y lo arrestó el sábado.
De acuerdo con la policía, un Caballero armado hizo más que sólo penetrar y robar en una casa en la 44 Avenida y la Calle 11 del Northwest. También atacó sexualmente a una niña de 14 años de edad, de acuerdo con el documento del arresto.
Así es como la policía describió lo que sucedió a las 2:40 a.m. del 11 de mayo.
Caballero – con guantes y una mascara, y llevando un revólver plateado – entró en la casa a través de una puerta corrediza de vidrio. Entonces se dirigió a un dormitorio, donde encontró a un hombre durmiendo.
Hablando en español, le dijo al padre de 42 años que se diera la vuelta y quedara boca abajo en la cama. Caballero ató las manos y pies del hombre con una corbata y le cubrió la cara antes de saquear la habitación.
A continuación, dijo la policía, Caballero fue al otro dormitorio donde dos hermanos dormían en una litera – una niña de 14 años en la parte baja, y su hermano de 12 años en la alta. En español, Caballero le dijo a la niña que se diera la vuelta y se cubriera la cara con una almohada. El alcanzó la parte alta de la litera y amarró al niño con una cuerda. Mientras lo hacía, la niña trató de usar su teléfono celular.
Cuando se dio cuenta, Caballero se lo arrebató.
Cuando la niña comenzó a gritar, la policía dijo que Caballero le apuntó con su arma con una mano y le cubrió la boca con la otra. Le dijo que se estuviera tranquila. Caballero se sacó un guante y comenzó a sobar a la niña a través de su ropa, y puso su mano debajo de sus pantalones.
Mientras tanto, el padre se liberó a sí mismo y enfrentó a Caballero, quien escapó corriendo a eso de las 3:30 a.m., yéndose con dos teléfonos celulares que pertenecían a los hermanos. El colocó el celular del padre y el teléfono de la casa en un frasco lleno de agua en el fregadero de la cocina, dijo la policía.
Sus guantes se quedaron en la casa.
Esa prueba – que se llevó a un laboratorio del Condado Miami-Dade – permitió a los investigadores identificar a Caballero al usar su ADN y antecedentes de arrestos anteriores, dijo el sargento Freddie Cruz, portavoz de la policía de Miami.
Además del guante, el sospechoso también dejó atrás una bolsa marinera llena con el botín que recaudó en la casa.





























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