Estos pueden ser los días pesados del verano en el Sur de la Florida, pero para los visitantes brasileños, julio es el mejor momento.
Es la temporada de vacaciones de invierno al sur del ecuador, y a pesar de la atribulada economía y la debilidad de la moneda en el país más grande de América del Sur, no ha desaparecido el apetito de los brasileños por las visitas al sur de la Florida.
Todo desde eventos sofisticados para cortejar a los brasileños a que compren condominios de lujo, a recorridos especiales de compras y actividades culturales se han programado para julio, el momento de mayor intensidad de la temporada social brasileña – en Miami.
Incluso el Aeropuerto Internacional de Miami está inaugurando el miércoles Sem Fronteiras/Without Borders, su nueva exhibición de arte brasileño, y Vogue Brasil planea sacar a finales de mes un número especial de 66 páginas sobre Miami.
“Los brasileños vienen en multitudes”, dijo Paulo Bacchi, co dueño de Artefacto, un fabricante de muebles brasileños de alta categoría con dos tiendas en el Sur de la Florida. El pospuso hasta este mes una muestra de diseñador en su tienda en Coral Gables y el champán de la fiesta de lanzamiento para su nueva localidad en Aventura para aprovechar por completo las llegadas brasileñas.
“Julio es oficialmente el mes de las vacaciones en Miami”, bromeó.
Simplemente escuchen. Se oye el portugués brasileño en el aire – especialmente si se está en un lugar que tiene todo que ver con las compras.
Y no son sólo los brasileños quienes lo hablan. “ Brasil, Brasil! Oí, tudo bem? (Hola, ¿está todo bien?)”, gritó Johnny Deen, un vendedor en Elegance Perfumes, al ver a un grupo de adolescentes brasileños entrar al centro comercial Sawgrass Mills.
Con una amplia extensión de sus brazos les hizo señas para que entraran dentro de la pequeña tienda. “Sé el suficiente portugués para vender”, dijo Deen. Pronto, una docena de adolescentes, todos con camisetas de su grupo del recorrido, se vaporizaban muestras de perfume en las narices de los otros, los olían – y los compraban. Había buenas razones por la que los vendedores estaban tan acogedores. Los brasileños cuentan actualmente por aproximadamente un 40 por ciento del negocio de la tienda.
En la cercana tienda Rita Marianni, equipaje con estampado de leopardo y zapatos púrpura de tacón alto por $39 atraían a un grupo de jóvenes compradores brasileños.
Sin embargo, si se mira a los últimos indicadores económicos se podría esperar que el turismo de Brasil se comportara a la baja. Los problemas en Europa así como una menor demanda de China para las exportaciones de frijol de soya o mineral de oro están afectando. La divisa brasileña, el real, ha caído de de 1.57 reais por $1 en julio del año pasado a unos 2 reais esta temporada – erosionando el poder de adquisición de los brasileños. Y la mayoría estima un crecimiento económico de apenas 2 a 2.5 por ciento este año.
“Esas noticias no han llegado a los bolsillos de los brasileño que visitan aquí”, dijo Claudia Menezes, vicepresidenta del operador de giras en autobuses Pegasus Transportation, que lleva a los compradores brasileños a los centros comerciales Sawgrass Mills, Bayside, Aventura y Dolphin. “Tanto en el Sur de la Florida como en Orlando aún llevamos autobuses y autobuses extra para cargar con todo lo que ellos compraron”.





























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