Por dos innings los Marlins de Miami jugaron como el mánager Oswaldo Guillén y la gerencia del equipo pensó que sería el equipo en este 2012. En los siguientes siete innings, sin embargo, los peces se desempeñaron exactamente como lo han hecho a lo largo de esta contienda.
Después de tomar ventaja en los dos primeros episodios, el conjunto marino se vio minimizado por Tim Hudson y Jason Heyward empujó dos anotaciones para que los Bravos de Atlanta se impusieran 4-3 ante una asistencia anunciada de 25,616 aficionados en el Marlins Park.
El revés, el sexto en los últimos siete encuentros, dejó a los peces por segunda vez en esta campaña a siete juegos por debajo de .500, su nivel más bajo en la contienda.
Pese a un costoso error de Hanley Ramírez en el primer episodio, los Marlins y el mismo dominicano se sobrepusieron con una anotación impulsada por el toletero derecho, que conectó sencillo con las bases llenas.
Para Guillén, no obstante, el inning pudo haber dado para más.
“Desperdiciamos una buena oportunidad ahí. Hudson estaba teniendo problemas con su ubicación”, sentenció el estratega.
Un cuadrangular de José Reyes con un corredor en bases colocó a los peces 3-1 después de dos tramos, pero a partir de ahí se agotó el cuerno de la abundancia.
El derecho de los Bravos, que llegó al juego con efectividad de 3.70, deshizo a la artillería marina a tal punto de retirar a los siguientes 16 hombres que enfrentó después del jonrón de Reyes.
“Después de esos dos primeros innings fue el Hudson que estamos acostumbrados a ver. No tuvimos más chance”, reconoció Guillén.
Mark Buehrle, entretanto, no fue el que los peces están acostumbrados a ver.
El zurdo confrontó problemas prácticamente en todos los episodios que lanzó, especialmente con su control y terminó entregando cuatro boletos, su cifra más alta en la temporada.
“Y pudo haber sido peor. Se colocó siempre detrás de la cuenta, pero se las arregló para mantenernos en el juego”, dijo Guillén.
La diferencia llegó en el séptimo tramo ante Wade LeBlanc, quien recibió triple de Martín Prado y después imparable de Heyward.
Mientras tanto, el relevo de Atlanta continuó la dictadura que había dejado Hudson y al final un solo hombre llegó a embasarse –un imparable de Austin Kearns- después del estacazo de Reyes.
Heath Bell trabajó el noveno episodio y aunque dio boleto a Heyward, terminó de sacar el episodio sin más sobresaltos.




























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