Cuando se tienen 50 discos grabados, a un cantante quizás sólo le queda complacerse primero a sí mismo. “Canciones del alma” fue lo que se dijo Lissette que incluiría en su material discográfico más reciente, Soles, que salió a la luz en mayo después de más de dos años de preparación, selección y, sobre todo, disfrute.
“Voy a hacer lo que me da la gana y no estar pensando si es radiable o no. Voy a hacer esas canciones que siempre me gustaron y que quizás nunca las grabaría de otra forma”, comenta Lissette en entrevista telefónica con El Nuevo Herald.
La cantante cubana, muy querida en Latinoamérica y especialmente en Puerto Rico, donde comenzó su larga carrera, se sincera al contar cómo los 12 temas del disco tienen una conexión con su vida.
“ Where Do You Start es una canción que siempre lloraba cuando la escuchaba”, confiesa reconociendo que “me rompí la cabeza haciéndole una letra en español”. Esta habla de una separación –sigue confesándose–, de las dificultades para dividir el pasado y el presente, de lo difícil que es separar “esto es lo tuyo y esto es lo mío”.
“¡Cuántas cosas compartidas, cuántos hábitos tendremos que romper!”, exclama Lissette, que se reconoce como una adicta al amor. Cuando se le recuerda que ella lleva un matrimonio de 32 años con Willy Chirino, menciona que estuvieron dos veces a punto de separarse.
“Siempre fueron dramas. Una vez nos separamos cuatro meses, pero al final triunfa el amor porque uno va creciendo y educándose como ser humano y como pareja”, comenta, reconociendo que con su primer esposo, el cantante puertorriqueño Chucho Avellanet, ha conseguido que triunfe la amistad.
“El es tan simpático y tan chistoso. Yo le pongo a Willy por teléfono”, cuenta Lissette, que ha realizado numerosos conciertos con Avellanet en los últimos años recordando éxitos de la carrera de ambos.
“Nos casamos muy jovencitos y sólo duramos un año. [Después de la separación] seguimos haciendo un programa de televisión juntos”, recuerda Lissette, contando que fue la actual esposa de Avellanet quien les sugirió que se reunieran para una serie de conciertos en Bellas Artes de Puerto Rico.
Soles, el tema que da título al álbum, lo canta desde hace 24 años y ésta es la primera vez que lo graba.
“Es una canción de renacer, que la gente canta y por eso me gusta para cerrar los shows”, dice la intérprete, que ofrecerá un concierto acompañada de una gran orquesta el 25 de agosto en el Deauville Beach Resort de La Playa.
Para Lissette, que salió de Cuba sin sus famosos padres, Olga Chorens y Tony Alvarez, cuando tenía 14 años, como parte de la Operación Pedro Pan, La Habana y toda la isla es un recuerdo especial, un paisaje que se quedó en la retina y que se presenta a veces en fragmentos. Habáname, del cantautor residente en la isla Carlos Varela, es una de esas canciones que también hallaron su camino hasta el disco.
“Habana, Habana/ si bastara una canción/ para devolverlo todo/ lo que el tiempo te quitó”, recita de la letra de la canción, mientras recuerda “la mata de anón que había en casa de una fan de su mamá en Santa Clara” o el aguamala que la picó en una playa de Pinar del Río o la primera vez que se puso tacones.
“Cuando vino Pedro Pan fui a parar a un orfanato en Iowa”, comenta, apuntando que cree canalizar los abandonos que ha vivido rescatando animales, a través de su fundación, Rescate de Angeles Peludos.
“No tenía conciencia de que aquí se matan 80 perros diarios”, dice sobre uno de los motivos que la llevó a crear la fundación sin ánimos de lucro que hoy toma parte de su tiempo.
“Tengo cinco perros, cinco gatos y 22 pájaros”, dice, entre ellos Madonna, una gata de 18 años, y Palito Ortega, un Pomeranian que recibió el nombre del cantante argentino, y que es el más viejo de la camada.
“El cariño de los animales es tan puro e incondicional”, resume, satisfecha de esta labor de rescate que combina con la música y las responsabilidades de continuar criando a los seis hijos que comparte con Chirino.•



























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