La semana pasada ocurrió en Colorado otro brutal ataque con armas de fuego, que dejó 12 personas inocentes muertas y más de 50 heridas, en lo que constituye el último acto irracional de un solo hombre contra una comunidad que piensa que vive en el mejor país del mundo y que está protegida por leyes y derechos que no tienen otros países.
Esta comunidad ha sido fracturada, rota, deshecha porque alguien se tomó el derecho de acabar con la vida de 12 de sus habitantes y contagiar al resto del mundo con la incertidumbre de no saber cuándo y dónde podemos estar a salvo, con la cantidad de armas que hay en las calles sin control y en manos de personas inescrupulosas.
Hay que ponerle una pronta y eficiente atención a esta situación terrible y compleja.
Francisco Vizcaíno
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