Con los impresionantes avances en la tecnología y la precisión de los pronósticos en las últimas dos décadas, si otra tormenta de la ferocidad del huracán Andrew golpea al sur de la Florida algún día, la pérdida de vidas y de bienes podría ser peor.
Los expertos en huracanes emitieron esta sobrecogedora advertencia el martes, durante una discusión para conmemorar el 20 aniversario, el próximo mes, de Andrew, el último huracán de categoría 5 que ha azotado a Estados Unidos.
Las alertas públicas llegarían antes de los dos días que el sur de la Florida tuvo para luchar contra Andrew. El pronóstico de la trayectoria, perfeccionado por nuevos y sofisticados modelos informáticos y una serie de radares, satélites y sensores de alta tecnología, seguramente señalará el punto de entrada con más precisión (aunque el de Andrew no estuvo lejos de la realidad.)
Pero en la actualidad simplemente hay mucha más gente en zonas vulnerables: unos 5.5 millones de personas a lo largo de la costa entre Cayo Hueso y el Condado Palm Beach, y la historia indica que un 20 por ciento va a ignorar las órdenes de evacuar las zonas más vulnerables, dijo Max Mayfield, un ex director del Centro Nacional de Huracanes.
Eso sigue siendo un millón de personas que no van a hacer lo correcto, dijo Mayfield, que ahora asesora los pronósticos de huracanes en WPLG Channel 10.
La Administración Nacional del Océano y la Atmósfera, que dirige el centro de huracanes, realizó la teleconferencia para detallar la historia y el legado de Andrew. El huracán azotó el sur de Miami-Dade el 24 de agosto de 1992, con vientos de 165 mph, causando estragos en el extremo sur de la Florida en tan sólo cuatro horas, matando a 15 personas y causando daños por $26 mil millones. Hasta que el huracán Katrina inundó Nueva Orleans en el 2005, Andrew estuvo clasificado como el más costoso desastre meteorológico en la historia estadounidense.
A pesar de que hicieron un buen trabajo con la predicción de la trayectoria de Andrew, la rápida intensificación del huracán a su paso por las Bahamas tomó por sorpresa a los científicos y al público. El impacto de la tormenta provocó un aumento en las investigaciones sobre huracanes que ha reducido los errores en la predicción de trayectorias en más de la mitad desde Andrew: a menos de 100 millas en 48 horas.
Lo que ha ocurrido desde Andrew es impresionante, dijo Frank Marks, director de la división de investigación de huracanes de la NOAA en Virginia Key.
Hay disponibles muchas más imágenes y datos de satélites, aunque algunos de los viejos instrumentos espaciales deben ser reemplazados. A bordo de aviones Hurricane Hunter, innovaciones como el radar Doppler y un dispositivo llamado radiómetro de microondas de frecuencia escalonadas que estima la velocidad del viento sobre la base de las lecturas de la espuma del mar, han dado a los investigadores una mejor información y comprensión de la estructura interna de una tormenta.
Un instrumento llamado radiómetro de imagen de huracanes HIRAD-- promete hacer el trabajo aún mejor. Los científicos esperan que uno de los dispositivos, que puede ver a través de la lluvia y las nubes, sea instalado un día en un satélite meteorológico especializado, aunque la disminución de los presupuestos significa un obstáculo importante.






























Mi Yahoo