Se fue Hanley Ramírez, pero se quedó la derrota.
Justo el día en que el nuevo parque acogió a la concurrencia más alta de su historia, los Marlins no sólo le dijeron adiós a su pelotero más reconocido, sino que volvieron a incidir en el problema más agudo y repetido de la temporada: la incapacidad para remolcar hombres en posición anotadora.
Delante de 36,711 aficionados –muchos de ellos niños en programas de verano-, los Bravos aprovecharon la debilidad ofensiva de los peces para vencerlos 7-1 apoyados en tres cuadrangulares, y se marcharon del sur de la Florida confiados en sus posibilidades de jugar una pelota de relieve en octubre, en las mismas fechas en que el club de Miami debe estar contemplando qué hacer para el 2013.
“Este fue un juego raro, de esos que uno cree que no pueden pasar…y pasan’’, expresó el mánager Ozzie Guillén. “El equipo batalló duro, pero una vez más faltó el batazo oportuno. Al revisar la historia del choque…es para llevarse las manos a la cabeza, porque es bien extraño’’.
Esa es una palabra que podría describir el hecho de que los peces robaron siete bases –ningún otro equipo lo ha hecho en la campaña-, recibieron ocho bases por bolas, pegaron dos dobles y sólo pudieron anotar una solitaria carrera. Al final, dejaron a 12 hombres en posición anotadora y se poncharon 14 veces para empatar una marca negativa de la contienda.
No por coincidencia los Marlins están por primera vez a ocho juegos por debajo de .500 y a 13.5 del líder en el Este de la Nacional.
Los Bravos, por su parte, echaron mano de su ofensiva de largo alcance al aprovechar vuelacercas de Juan Francisco, Jason Heyward y Michael Bourn para abrumar a un rival que ha perdido seis de sus últimos siete encuentros y se encuentra envuelto en un agudo proceso de transformación.
“No queríamos estar en esta posición, pero el equipo no le ha dejado otra alternativa a la gerencia’’, agregó Guillén. “Todo lo que hagan en la oficina escapa de mis manos. Se hizo todo lo posible por darle un rumbo positivo a este grupo de jugadores, pero nada funcionó. No me sorprendería que se realicen más cambios’’.
Ricky Nolasco aceptó seis carreras y ocho imparables –incluidos dos jonrones- en 5.1 entradas. El derecho presenta marca de 0-3 y efectividad de 9.64 contra Atlanta en la temporada. Su nombre no suena mucho, todavía, en los rumores de cambio, pero eso pudiera cambiar en horas.
“Cometí demasiados errores, dejé muchas pelotas en la zona alta’’, reconoció Nolasco. “En cuanto a lo otro, sólo trato de controlar aquello que está en mis manos. Aquí todos somos profesionales’’.
Tommy Hanson no estuvo hermético al regalar siete boletos, pero apretó el brazo en los momentos clave para maniatar a unos peces a los que sólo les queda consumir el resto del calendario.




























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