Clyde Butcher tiene cara de bonachón y tipo afable, de esos que se la pasan super bien. Luce una barba que nos recuerda a Hemingway inmediatamente si, además, pensamos en su afición por la naturaleza y por las aventuras que promete.
Ha estado en Cuba, en tres largos viajes, y se ha traído una colección de fotografías que ha sido expuesta en Miami recientemente, en el Centro para la Comunicación Visual (541 NW 27 St.), Cuba: The Natural Beauty.
La sala de exposiciones no fue suficiente para la magnificencia de la obra de Clyde Butcher. El formato en el que se exponen las fotografías resulta pequeño dentro de una fría sala tipo almacén o nave industrial. Las imágenes serán mejor apreciadas en los catálogos que la galería y la web del autor ofrecen en venta o cuando consiga venderlas y se impriman en gran formato. Ahora, quien desee depositar sus caudales en el valor de una de las obras de la colección, ya por pura morriña de la Isla o por interés en la obra de Clyde Butcher, debe preparar el bolsillo: Una de las imágenes a las que cuesta encontrarle el interés, La Plata, puede costar $1,500 en formato de 20 x 24 pulgadas y $6,000 en 36 x 46 pulgadas. Hay otras que llegan a costar $10,000. Hubo buena afluencia de público en la inauguración y el catálogo, que cuesta $30, se vendió con profusión.
La obra de Clyde Butcher, en la época de la imagen digital, es en blanco y negro; a lo que se dedica desde hace más de 40 años. Usa negativos de 9 x 12 cm. y 30 x 50 cm. y se le reconoce como un maestro y decano de la fotografía contemporánea.
Si de una manera constante ha sido descrita Cuba, ha sido por su luz, color y movimiento (ritmo). Si una sola cosa es la fotografía, probablemente sea luz. Clyde Butcher lo sabe, aunque hay demasiado negro en estas imágenes y por eso las que acompañan, a modo de leyenda, a las imágenes centrales de esta exposición se presentan en colores. Butcher quiere expresar, a través de esos blancos y negros (recordemos que no son sólo dos colores) el dramatismo de la naturaleza, el impacto visual de la imagen pura.
Para viajar a Cuba lo hizo con visa de artista. En su estancia en la Isla visitó todo lo que ni los cubanos conocen, sobre todo porque no tienen acceso; pero un artista es un artista, máxime si es extranjero en Cuba y si, además, sólo va a fotografiar la magna Natura. No le interesa ningún animal, tampoco la especie humana.
El arte ha sido para este hombre un refugio importante para reponerse de la tragedia familiar que representó la pérdida de su hijo. Afirma que la naturaleza le ayudó a restaurar el alma y que su experiencia “reforzó mi sentido de la dedicación y el deseo de usar mi forma de arte como una fuente de inspiración para que otros puedan trabajar juntos para salvar la naturaleza de los lugares de refugio espiritual”.
Se le conoce también por su activismo e interés por la ecología y el medioambiente. Todo activismo requiere e implica un gran compromiso social. Se podría decir, por tanto, que no sólo hace la fotografía del monte y las aguas.
Coincidiendo con los viajes de Clyde Butcher a Cuba, un grupo de artistas independientes de la Isla organizó un concurso de fotografía. Por “artistas independientes” sabemos que se entiende “no tienen el respaldo institucional/gubernamental”; con el que, lógicamente, contó el Sr. Butcher en sus viajes a la Isla. Tampoco parece que tengan muchos recursos y que los conocimientos de los principios y técnicas de la fotografía sean a un nivel experimental, lo que no resta mérito al concurso ni al esfuerzo artístico.
Dado el interés de Clyde Butcher por Cuba y su fotografía, podía ser oportuno invitarlo a participar en esta iniciativa. A la pregunta de si cedería imágenes suyas para que se publiquen en una revista independiente en la Isla, si aceptaría impartir una conferencia en el contexto de un evento similar o si accedería a participar de alguna manera en ese concurso, como jurado, por ejemplo, ha contestado “no”.






























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