Dios salve a la Reina, clama el viejo himno británico. En el fondo, las autoridades cubanas quisieran que ese pedido se extendiera a la delegación cubana que tomará parte en los Juegos de Londres 2012, porque las perspectivas no son las mejores, algo que ya se reconoce en la isla sin ningún reparo.
Las Olimpiadas, que comenzarán esta semana en la capital inglesa, serán una gran prueba para el deporte antillano: o se produce una recuperación y Cuba vuelve a la cima de la legión latinoamericana, o se agudiza la crisis y el país continua la pérdida de terreno mostrada en Beijing hace cuatro años.
Creo que por primera vez existe cierto elemento de pesimismo, porque no se pueden hacer pronósticos con seguridad de que ganaremos medallas en este o aquel deporte, expresó un conocido periodista especializado. Cuba puede ganar tres, cuatro, hasta cinco oros, o puede irse sin medallas de ese color. Todo se ve más oscuro.
En la cita de Beijing, Cuba sufrió un duro revés al ceder su puesto cimero entre las naciones de la región en metales dorados al verse superada por Brasil, una nación que está inyectando muchos millones en sus programas deportivos con el objetivo de lucirse cuando le toque ser sede en Río de Janeiro en el 2016.
La isla terminó en el lugar 28 con dos oros, 11 platas y 11 bronces en China, para quedar muy por detrás de lo logrado en Atenas 2004, donde alcanzó nueve oros, siete platas y 11 bronces.
Si en la capital china Dayron Robles subió a lo más alto del podio en los 110 metros con vallas y Mijaín López hizo otro tanto en la lucha grecorromana, ambos vienen de perder en los torneos del orbe, y el primero incluso llegó a criticar fuertemente las carestías que habían marcado su preparación.
El ciclo olímpico ha estado marcado por limitaciones económicas que afectaron la preparación de los atletas cubanos, imposibilitados de topar de manera consistente con sus rivales de élite. De hecho, la isla irá con una de sus delegaciones más pequeñas de los últimos tiempos, 110 deportistas, por debajo de los 165 que asistieron a la sede asiática.
La delegación es más pequeña, sin duda, por problemas financieros, pero también por un hecho importante: la ausencia de deportes colectivos, afirmó Pérez de la Ve, un cronista que llegó a Miami hace unos meses. Ese es un golpe duro, porque refleja directamente los problemas que aquejan al sistema deportivo del país.
Sin contar con las ausencias de los juegos de 1984 y 1988 por puras decisiones políticas de La Habana, desde México 1968 Cuba siempre asistió a las Olimpiadas con deportes de equipo, sobre todo en voleibol, que tantas glorias diera en la rama femenina aquellas inolvidables Morenas del Caribe con tres oros consecutivos.
El voleibol fracasó de manera decepcionante en los eventos clasificatorios por primera vez desde 1972 no habrá representación de esta disciplina, al igual que el baloncesto, la esgrima, la gimnasia y el balonmano. Como si fuera poco, el béisbol ya no forma parte de la familia olímpica y, de haber ido, tampoco había garantías de regresar con la máxima presea, como sucedió en Beijing.





























Mi Yahoo