Luis Canelos tenía 9 años, agarró el rifle de su padre y se disparó por accidente en la entrepierna.
La tragedia destruyó sus genitales, excepto una pequeña parte de su testículo derecho.
Ahora, a los 17 años, tiene una posibilidad de recuperar lo perdido.
Un médico de Miami oyó hablar del apuro de Luis y se comunicó con su familia.
En mayo, el adolescente se enteró de que le harían una operación de reemplazo llamada faloplastia.
Se espera que, tras la operación, Luis tendrá un pene completamente funcional, lo cual le permitirá tener hijos en el futuro.
Yo quisiera volver a recuperar mi cuerpo, ser joven una vez más, dijo Luis. Quisiera terminar mi educación; me faltan dos años nada más.
Luis y su padre Roger, de 41 años, llegaron a Miami el 16 de julio gracias a un programa llamado International Kids Fund Wonderfund, el cual es dirigido por la Fundación Jackson Memorial. Esta agencia caritativa ayuda a niños extranjeros a recibir tratamiento médico y operaciones que no pueden recibir o que no pueden permitirse en sus países.
Los niños son tratados en el Holtz Childrens Hospital del Centro Médico Universidad de Miami/Jackson Memorial, y el dinero se recauda por medio de donaciones públicas y privadas para ayudar a cubrir los costos.
La organización Wonderfund se sintió apremiada a ayudar a Luis no sólo por la situación física, sino por todas las secuelas emocionales que conlleva la situación, dijo la directora ejecutiva de la misma, María Luisa Chea. El tratamiento de Luis costará $50,000, un gasto que su familia no se podría permitir por sí misma. Ronald McDonald House, un hostal para familias de visita cercano al Jackson, les ha brindado alojamiento.
Mi familia es una familia pobre; no tenemos recursos, dijo Roger.
La familia Canelos vive en una choza de paja en un poblado de 10,000 habitantes en la región rural peruana de Loreto, en las fronteras con Colombia y Ecuador. Ellos comparten una parcela de tierra con otras familias donde cultivan yuca, plátanos, maíz y arroz, y crían pollos para su propio consumo.
Loreto está aislada de casi todo el resto del país, explicó Roger. Las ambulancias, por ejemplo, vienen por el río.
Todo es selva allá, dijo Roger.
Luis y Roger nunca habían salido antes de su pueblo. Su viaje a EEUU empezó cuando abordaron un vuelo a Lima, donde permanecieron dos semanas antes de partir con destino a Miami.
Roger trajo consigo una cámara para documentar su viaje al sur de la Florida, una metrópoli muy diferente a su pueblo. Hasta ahora, ha tomado fotos del Metrorail y de casas grandes.
No pensaba llegar hasta acá], dijo Luis said.
El grupo supo de Luis por primera vez a través del doctor Christopher J. Salgado, profesor adjunto de Cirugía y jefe de la sección de Cirugía Plástica de la Universidad de Miami, dijo Chea.
Luis dijo que él ha tenido mucho apoyo en su numerosa familia: madre, padre, un hermano y siete hermanas. Mantenerse en contacto con la familia desde Miami ha sido difícil. Su casa solamente recibe electricidad por la noche. Si el único teléfono celular de la familia se queda sin pilas, quedan completamente aislados. Luis said he misses them and wants to spend time with them again.
Luis tiene la esperanza de que la operación le permita seguir adelante con su vida.
Durante la operación, dos equipos médicos construirán un pene a base del hueso sesamoideo de un cadáver, un procedimiento que Salgado ha llevado a cabo antes con éxito, dijo Chea.
Tras completar los dos años que le quedan en la secundaria, a Luis le gustaría ir a la universidad en Perú y hacerse ingeniero. Con ayuda de becas del gobierno loca, Roger dijo que el sueño de su hijo se hará realidad.
Mientras tanto, Luis dijo que estaba tranquilo y feliz. Su padre señaló que estaba muy agradecido a Dios y a la organización que nos abrió las puertas. Tienen un corazón grande.
Si todo sale según lo planeado, Luis debería operarse en agosto y estaría de regreso en Perú a mediados de septiembre, dijo Chea. Una vez en Perú, los médicos de allá ayudarán a Luis en su recuperación.






























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