Roberto Cantillo recibió 10 balazos tras una discusión hace unos años y sobrevivió. El miércoles en la noche volvió a discutir con alguien, pero esta vez el resultado fue otro: murió a tiros en un apartamento en La Pequeña Habana. Había ido a exigir que le pagaran $500, según su ex pareja.
Ese día, su hijo había cumplido 3 años, y Cantillo había celebrado con él horas antes. Lo dejó con Daylin Forte, madre del pequeño, y fue a reclamar el dinero.
Alrededor de las 7:00 p.m., el joven de 23 años ingresó al apartamento, ubicado en el 922 de la calle 2 del suroeste. Según testigos que hablaron con las autoridades, Cantillo llevaba una pistola. La puerta del apartamento se cerró, y alguien disparó varias veces. Cuando llegó la policía, Cantillo estaba muerto.
Ya nunca olvidaré la fecha, dijo Forte, madre de sus dos hijos.
Hasta el jueves por la noche, ninguna persona había sido arrestada en relación con el crimen. Pero el Departamento de Policía de la Ciudad de Miami informó que detuvo a personas que estaban en el apartamento al momento de la muerte de Cantillo.
Según Forte, Cantillo había ido a reclamar que la novia del hombre que vivía en el apartamento le debía dinero por un accidente ocurrido hacía cuatro meses. Forte dice que Cantillo había ido varias veces a pedir que le pagaran, pero que la mujer, cuya identidad se desconoce, siempre se había negado. Cantillo necesitaba arreglar su auto, que había quedado en mal estado después del percance.
Cantillo murió a unas cuantas cuadras del lugar donde creció, en el 734 de la misma calle. Su historia siempre estuvo llena de conflictos.
De acuerdo con Hugo Miranda, que creció con Cantillo, él nunca tuvo un hogar estable.
Lo conozco desde que tenía 11, dijo Hugo Miranda, que creció con Cantillo. Se crió sin mamá, y su padre vivía bajo Plan 8.
Cuando el padre de Cantillo falleció hace unos años, el joven se mudó con Forte, porque no se podía quedar en el apartamento. No calificaba para el Plan 8, subsidio gubernamental de vivienda para ancianos pobres.
Según relató Miranda, Cantillo pasó su juventud entrando y saliendo de centros de detención para menores.
Desaparecían bicicletas y luego aparecían desmanteladas, recordó.
Después de cumplir 18 años, Cantillo fue arrestado en tres ocasiones. En el 2006, por robo en mayor cuantía y robo de vehículo. En el 2008 fue detenido por agresión, y en el 2009 por robo. No cumplió prisión por ninguno de estos casos.
Nacido en Estados Unidos, Cantillo nunca fue aceptado por la familia de su madre. Según Miranda, los familiares, que son de raza blanca, lo rechazaban por ser negro. Su padre nunca se ocupó de él. De adulto, cambiaba con frecuencia de trabajo.
No estaba preparado, recalcó.
A pesar de todo, Cantillo era un hombre bueno, dijeron Forte y Miranda.
Era un buen padre, y un luchador, dijo Forte con la voz entrecortada. Siempre luchó por su hijo.
Miranda comentó que Cantillo tenía una aptitud particular para el ajedrez, la cual desarrolló mientras estuvo detenido cuando era menor de edad.
Había un tipo que era bastante bueno para jugar, y siempre nos ganaba, dijo. Un día Roberto se sentó a jugar y le ganó en cinco movidas.





























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