Opinión

MARTIN SANTIVAÑEZ VIVANCO: Madeleine Truel, una heroína latina

 

Hace unos días se realizó la premier mundial en YOUTUBE del documental Madeleine Truel, la heroína peruana de la Segunda Guerra Mundial. Semanas atrás la cinta fue presentada en París gracias a la voluntad inquebrantable de su director, el joven cineasta Luis Enrique Cam. El documental aborda la vida de una de las mujeres más fascinantes de la historia latinoamericana, hija de inmigrantes franceses, una limeña valiente que no dudó en formar parte de la resistencia anti-nazi como falsificadora de documentos. Todo lo hizo con tal de salvar vidas a costa de la suya.

Madeleine nació el 28 de agosto de 1904 y fue la última de ocho hermanos. Su infancia transcurrió en la casona familiar ubicada en una calle tradicional del centro de Lima. Estudió en el Colegio San José de Cluny y sus padres le inculcaron un acendrado catolicismo. Perdió a su madre a la edad de 13 años. Alexandre, el papá, tenía un negocio de ferretería y era bombero voluntario. De hecho, fue condecorado por su valor y falleció a causa de una herida que recibió en cumplimiento de su deber. Tras la muerte de sus padres, Madeleine viajó a Francia, estudió filosofía en la Universidad de la Sorbona y consiguió un empleo como asistente en la sucursal del Banco Bilbao Español. Nunca olvidó el Perú, su tierra natal, que solía evocar ante sus amigos, con historias, imágenes y anécdotas.

En 1943, durante la segunda guerra mundial y con París bajo la bota nazi, Madeleine publicó un libro titulado El niño en el metro, en el que narra la vida de un pequeño que viaja por las estaciones del viejo metro de París. El libro está dedicado a Pascal, el hijo de unos vecinos suyos, judíos rumanos. Además, Madeleine decidió formar parte de la resistencia francesa para la que falsificaba documentos, papeles que salvarían muchas vidas inocentes. El 19 de junio de 1944 fue apresada por los esbirros de la GESTAPO y tuvo que soportar torturas y vejaciones. Nunca delató a nadie. Solo una Biblia la acompañó en este trance de dolor. Trasladada al campo de concentración de Sachsenhausen, víctima de la desolación, esta auténtica heroína latina no tuvo la suerte de contemplar la paz que ella y sus amigos, con valentía y generosidad cristiana, ayudaron a conquistar. Pereció en una de esas infames “marchas hacia la muerte” y sus compañeros, recordando el profundo amor que toda su vida profesó por el Perú, la hicieron bajar a la tumba colocando sobre su pecho flores rojas y blancas, los colores de la bandera peruana. Era el 3 de mayo de 1945. Unos días después, la infame mole nazi capitulaba ante los aliados.

Luis Enrique Cam, gracias a este documental impagable, y el periodista Hugo Coya con su estupendo libro Estación Final han rescatado a Madeleine para nosotros, para todos los iberoamericanos. No dejo de pensar en ella y en su ejemplo de generosidad cristiana mientras releo las noticias de la región, plagadas de violencia cainita, ideología sectaria e individualismo anárquico. Todo ello contrasta con la vida valiente de Madeleine Truel, un modelo de entrega solidaria, audacia y libertad. Sin duda, vale la pena conocerla y darla a conocer.

Link: http://www.youtube.com/watch?v=MZ8eRB1AWMw

Investigador del Navarra Center for International Development de la Universidad de Navarra.

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