El administrador de la ciudad de Miami, Johnny Martínez, declarará el viernes un estado de urgencia financiera, una provisión de la ley estatal que le permite rehacer unilateralmente los contratos con los empleados en un esfuerzo por equilibrar el presupuesto operativo de la ciudad, de $485 millones.
El anuncio se produjo el jueves durante la reunión de la Comisión Municipal, en la que los líderes sindicales criticaron enérgicamente a los directivos de la ciudad por buscar concesiones de los empleados, y los comisionados consideraron aumentar los impuestos para ayudar a tapar un agujero de $60 millones en el presupuesto.
El alcalde Tomás Regalado prometió vetar cualquier aumento de los impuestos.
Al final, y después de un emotivo debate de varias horas de duración, la comisión votó provisionalmente a favor de reducir la tasa del impuesto a la propiedad de $8.50 por $1,000 de valor de propiedad sujeto a impuesto, a $8.47. El propietario promedio con una tasación no cambiada, tendrá un ahorro de $3.54.
Eso significa que serán necesarias concesiones del sindicato, con o sin su aprobación, dijo Regalado.
Necesitamos tener un presupuesto balanceado, dijo el alcalde.
La declaración de urgencia financiera no será popular. Cuando Martínez tomó la medida el año pasado, los líderes sindicales pidieron la salida de la administración.
La ciudad y sus cuatro sindicatos han gastado semanas en las negociaciones del presupuesto. Los funcionarios de la ciudad presentaron un menú de posibles concesiones, incluyendo mantener iguales los gastos de tiempo extra, aumentar los copagos del seguro de salud para los bomberos y empleados de la basura, y continuar imponiendo un cargo por milla a los agentes de policía que llevan sus autos a casa.
La administración también ha propuesto también un plan de reforma a las pensiones que podría ahorrar millones de dólares.
La filosofía que hemos llevado este año a la mesa de negociaciones ha sido proteger los pagos de los empleados, no tener ninguna rebaja en los salarios o un aumento de costos para los empleados, dijo Michael Mattimore, un abogado externo que representa a la ciudad en las negociaciones.
Los líderes sindicales piensan diferente.
No se podría encontrar una ciudad en la Florida que haya tratado tan mal a sus empleados como Miami, dijo Robert Suárez, presidente de la Asociación de Bomberos de Miami. Esta comisión necesita buscar otras opciones.
Armando Aguilar, presidente de la Orden Fraterna de la Policía, dijo que la ciudad ya ha obtenido $94 millones en concesiones del departamento durante los últimos cuatro años, y que cualquier recorte adicional probablemente causaría un éxodo masivo de loa agentes.
Aguilar sugirió a los comisionados que aumentaran los impuestos.
Los impuestos a la propiedad ya están bajos, dijo Aguilar. Tomen las decisiones difíciles. Saben que serían las correctas.
La comisionada Michelle Spence-Jones estuvo a favor de la idea.
No puedo ver a un residente en mi distrito que tenga problemas con un aumento de $5 sabiendo que van a tener más apoyo en las calles con la policía, los bomberos y los servicios generales, dijo ella.
El vicepresidente Marc Sarnoff dijo que también deseaba considerar un aumento impositivo.






























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