LONDRES -- En un viaje ya marcado por un traspié, el aspirante presidencial estadounidense Mitt Romney tiene un historial olímpico que podría resultar problemático: cuando coordinó los Juegos de Invierno en el 2002 en Salt Lake City tuvo algunos inconvenientes.
Romney y su esposa, Ann, que asistieron el viernes a la inauguración de los Juegos Olímpicos de verano en Londres, la primera escala de una gira que también incluye a Israel y Polonia.
Esta es el primer periplo internacional del virtual candidato presidencial del Partido Republicano, quien ha trazado el itinerario con la intención de mostrar sus habilidades diplomáticas y sus fortalezas políticas.
La visita durante las Olimpiadas tiene un significado especial para Romney debido a que su carrera política empezó al coordinar los juegos en Salt Lake City, que estaban plagados de escándalos antes de que fuera designado como organizador.
El jueves reconoció en Londres que cometió “unos cuantos” errores en Salt Lake City pero dijo que fueron superados por la actuación de los deportistas y el espíritu de los juegos.
Con esas palabras intentó suavizar su reciente insinuación de que lasautoridades británicas podrían no estar listas para tener unas Olimpiadas exitosas. Sus palabras tuvieron una dura respuesta de las altas autoridades del país europeo.
El primer ministro David Cameron dijo que Romney y otros escépticos se sorprenderán de la organización británica.
Los comentarios de Romney, que en el 2002 presidió el comité organizador de las olimpiadas de invierno de Salt Lake City , Utah, generaron críticas en la prensa británica y también entre la clase política.
En un discurso ante una multitud en Hyde Park, el alcalde de Londres, Boris Johnson, echó más leña al fuego: “He oído que hay un tipo llamado Mitt Romney que quiere saber si estamos listos (para los Juegos). ¿Estamos listos? Sí, lo estamos”, proclamó.
Pero el comentario sobre los Juegos no fue su único tropiezo en Londres, la primera etapa de una gira de alto perfil que incluye también Israel y Polonia y con la que Romney pretende fijar sus prioridades en política exterior.
En una reunión con el líder del Partido Laborista, Ed Miliband, Romney se refirió a él como “señor líder”, aparentemente porque olvidó su nombre.
Por otro lado, reveló que tuvo un encuentro con el jefe del servicio británico de espionaje MI6, algo que normalmente se suele mantener en secreto.





























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