Una declaración del jefe de la Marina de Guerra rusa de que su país considera establecer una instalación naval en Cuba subrayó las cálidas relaciones entre los aliados de la antigua Guerra Fría, pero provocó un poco de preocupaciones iniciales en Estados Unidos.
El vicealmirante Viktor Chirkov dijo que Rusia “estudia la creación de puntos de asistencia y mantenimiento técnico en Cuba, la República de Seychelles y Vietnam”, informó el viernes la agencia estatal RIA Novosti.
Las conversaciones con esos países sobre las instalaciones comenzaron “hace algunos años”, agregó Chirkov.
Sus comentarios reflejaron la campaña del gobierno ruso para expandir su presencia naval en todo el mundo, anunciada por primera vez en el 2010 por el entonces presidente Dmitri Medvedev, dijo Alvaro Alba, un analista con sede en Miami de las relaciones cubano-rusas.
La ex Unión Soviética tenía 16 bases navales en el exterior, pero Rusia tiene actualmente dos. Una es una gran base en Sebastopol, en la Península de Crimea en Ucrania, y la otra es más una instalación de reparación y reabastecimiento en el puerto sirio de Tartus.
“Es un poco más de humo y espejos aquí. El ruido es para mostrar a EEUU que la preocupación que aún existe por los rusos es mucho más importante que cualquier interés naval real”, dijo Hak Klepak, un canadiense experto en las fuerzas armadas cubanas. “La marina de guerra rusa no está en condiciones de ni siquiera mostrar la bandera de forma efectiva en las Américas, mucho menos en realidad de una proyección de poder de algún tipo relevante”.
Alba también dijo que no creía que los comentarios de Chirkov pudieran causar muchas preocupaciones. La Marina de Guerra estadounidense sostuvo el año pasado maniobras conjuntas con el destructor ruso Admiral Chabanenko frente a las costas de Virginia, agregó.
Jaime Suchlicki, jefe del Instituto para Estudios Cubanos y Cubano Americanos en la Universidad de Miami, destacó que el presidente ruso Vladimir Putin “no ha sido particularmente amistoso” hacia Estados Unidos.
Pero mientras cualquier potencia mayor desearía tener bases navales en el exterior, agregó Suchlicki, los rusos “no han aceptado que ya no son más una potencia importante”.
El Pentágono tampoco parece preocupado, con el portavoz George Littke diciendo que Moscú tiene el derecho a promover sus intereses alrededor del mundo, informó la agencia noticiosa AFP. “También tenemos un fuerte interés en buenas relaciones militares con los rusos”.
Suchlicki agregó que Rusia también ha estado expresando interés durante los dos o tres últimos años en reabrir la Base soviética de Lourdes, cerca de La Habana, un centro de espionaje electrónico que Putin cerró en el 2001.
Putin cerró al mismo tiempo la base rusa de la Bahía Cam Ranh en Vietnam – también una base estadounidense durante la Guerra de Vietnam – supuestamente para hacer un gesto amistoso hacia Washington y reducir los costos luego del caos económico bajo Boris Yeltsin.
Electo a un tercer período presidencial en marzo, Putin se ha quejado de que la administración de Obama apoya a los protestantes en las calles de Moscú, quienes alegan de un amplio fraude en las elecciones.
La Unión Soviética y Cuba fueron estrechos aliados durante la Guerra Fría, con Moscú enviando a La Habana subsidios anuales de $4,000 millones a $6,000 millones para impulsar al único gobierno comunista en el hemisferio occidental.
Las relaciones se enfriaron después de la desaparición de la Unión Soviética a comienzos de la década de 1990, pero comenzaron a calentarse de nuevo después que Raúl Castro, un conocido admirador de Rusia, sucedió a su hermano Fidel Castro en forma no oficial en el 2006 y oficial a partir del 2008.
Raúl Castro visitó Moscú a comienzos de este mes, al final de un largo viaje a China y Vietnam, para lo que los medios de comunicación han descrito como reuniones de relaciones bilaterales, incluyendo mejorías en la cooperación militar.
Medvedev visitó La Habana en el 2008, y el Chabanenko y dos barcos de apoyo atracaron allí un mes más tarde, al final de una gira por Venezuela y Panamá.
Al año siguiente, el jefe del Estado Mayor ruso, general Nikolai Y. Makarov, visitó Cuba junto con el jefe de la inteligencia militar rusa. Se citó a Makarov diciendo que él y Raúl Castro discutieron “asuntos técnico militares y de cooperación militar, asociados primariamente con los estudios de especialistas cubanos en Rusia”.






























Mi Yahoo