Diecinueve años es un largo tiempo para forjar alianzas y crear enemigos y como procuradora estatal de Miami-Dade desde 1993, Katherine Fernández Rundle ha hecho las dos cosas.
Cuando Fernández Rundle instituyó el año pasado un programa que le daba una oportunidad a los choferes que eran atrapados por primera vez manejando ebrios, los abogados defensores se quejaron debido a su potencial para quitarles clientes.
El sindicato de la policía de Miami-Dade la ha atacado por mostrarse suave con el crimen, y después la atacó por arrestar a policías.
En pasadas campañas, Fernández Rundle batalló contra críticas de que era débil contra la corrupción pública. En años recientes su oficina ha presentado algunos arrestos de corrupción de alto perfil pero el no procesamiento de un comisionado de la ciudad de Miami se ha convertido en un punto de ataque de su contrario demócrata, Rod Vereen, en las elecciones primarias del 14 de agosto.
Tal es la dualidad del papel de la principal funcionaria de la ley en Miami-Dade, un cargo electo sujeto al partidismo político por la constitución del estado, pero contrario a la naturaleza del poder al poner a las personas detrás de las barras.
Cincuenta por ciento del tiempo estoy haciendo infeliz a alguien y eso está bien. Si estuviéramos complaciendo a todos, entonces no estaríamos haciendo nuestros trabajos, dijo Fernández Rundle en una entrevista reciente. Nuestro papel está muy bien definido. Por su naturaleza, no es cortar cintas e ir a eventos importantes.
Las críticas y el éxito no son nada nuevo para Fernández Rundle, de 62 años. Su historia es familiar para los votantes.
Su padre fue Carlos Benito Fernández, el primer juez hispano en Miami-Dade. Se abrió camino en la oficina de la procuradora estatal Janet Reno, al crear en 1986 la primera unidad de procesamiento de crímenes locales del estado.
En 1993, cuando Reno se convirtió en la procuradora general de EEUU, se nombró a Fernández Rundle para sucederla. En el 2000 y el 2004 ganó la reelección contra un candidato apoyado por la Asociación Benevolente de la Policía de Miami-Dade, su némesis por mucho tiempo.
Ningún candidato se le opuso en el 2008, una bendición emocional dijo, porque la temporada de campañas políticas ocurrió después que su hermana y su madre murieron de cáncer. Fernández Rundle, quien es divorciada con dos hijos adultos, ha recaudado hasta ahora $533,005 en donaciones.
Ciertamente, Fernández Rundle cuyo patrimonio neto reportado es de $1.6 millones podría haber seguido adelante. Ella coqueteó con aspirar a otros cargos, incluyendo vice gobernadora y más recientemente alcaldesa de Miami-Dade.
Pero ella insiste que su lugar es encabezar la oficina con 1,200 empleados y un presupuesto de $77 millones que, en años recientes, se ha visto afectado con un recorte de un 17 por ciento en salarios.
Sus premios durante 19 años han sido muchos: numerosos por servicio, suministrar servicios a las víctimas de los crímenes, enseñar a los ex acusados como expurgar sus registros, mientras se centraba en el fraude a los seguros, los ciber crímenes, las pandillas y el tráfico humano.




























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