Rezo por el espíritu de las víctimas de la matanza en un cine de Aurora, en Colorado. Pero a la vez me molesta que se asocie esa desgracia con el derecho a la tenencia de armas de fuego y no con las causas que verdaderamente originan esos hechos horripilantes: la producción sin control de películas e historias que corroen la mentalidad de la juventud, de tal manera que invierten los valores.
Además, la crisis económica y la inseguridad social son un caldo de cultivo para la delincuencia y los trastornos mentales.
Las armas no se disparan solas: hay que halar el gatillo, y tras ellas siempre hay un loco o un delincuente que ha creado nuestra sociedad.
Luis Cepero Aday
Miami



























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