Dos hechos que se han producido poco en los últimos días sucedieron para los Marlins de Miami la noche del sábado. En primer lugar anotaron más de tres carreras y en segundo término, ganaron el partido.
Nate Eovaldi, una de las piezas que llegó en el cambio de Hanley Ramírez a los Dodgers de Los Angeles, realizó una buena apertura y los peces se llevaron la cerca dos veces para superar a los Padres de San Diego 4-2 ante una asistencia anunciada de 26,401 aficionados en el Marlins Park.
La victoria sirvió para romper una racha de tres reveses y también para quebrar una cadena de nueve encuentros con tres o menos anotaciones, que empató la más larga en la historia de la franquicia (Mayo 23 a junio 1 de 1994).
Eovaldi, quien llegó al encuentro como el pitcher con el peor apoyo ofensivo de sus compañeros en la Nacional, tampoco contó con gran soporte por parte de los peces, pero el muchacho de 22 años mantuvo a raya a San Diego, y aunque confrontó problemas en algunos pasajes del partido, terminó despidiéndose con una buena labor.
El derecho, cuyo repertorio incluyó rectas constantes de 96 millas, encontró el lanzamiento indicado en los momentos difíciles y logró retirar a los toleteros de San Diego en los primeros seis turnos al bate que tuvo el equipo con hombres en posición anotadora. Finalmente el cubano Yonder Alonso le dio castigo con un doble productor de una y que lo mandó a las duchas.
“Creo que estaba un poco cansado”, dijo el mánager Oswaldo Guillén. “No quería que después de un juego así viniera a perder”.
Eovaldi, quien se llevó el triunfo, admitió sentirse satisfecho con su labor de 5.1 tramos en los que recibió cinco hits con una anotación limpia, dos boletos y cinco ponches.
“Creo que con la excepción de la curva todo funcionó bien, especialmente mi recta”, apuntó.
Esa recta fue precisamente lo que más impresionó a Guillén de su nuevo lanzador.
“Tiene un gran brazo y sabe cómo utilizarlo. Aunque todavía tiene cosas por pulir quedé muy feliz de su actuación”, sentenció.
Miami castigó temprano al lanzador de los Padres Ross Ohlendorf y lo hizo a través de Emilio Bonifacio, quien negoció boleto, se robó segunda y anotó por imparable del panameño Carlos Lee.
Dos más llegaron en el tercero con imparable de Eovaldi y cuadrangular por la derecha de José Reyes.
Otro estacazo, en esta ocasión de Justin Ruggiano, le dio cifras definitivas al encuentro.
“En este encuentro tuvimos algo que nos ha faltado últimamente, los hits importantes”, dijo Guillén.



























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