En lo alto del cielo de Miami, dos palomas se enamoran.
Desde el suelo, Mario Mayito López las mira radiante de alegría.
Para eso es que él ha entrenado a su palomo premiado, El Bastardo: para seducir elegantemente a las palomas y traerlas al palomar.
Con un grueso buche y plumas iridiscentes de tonos verdes y violeta, El Bastardo es un campeón en el mundo local de la colombofilia, o cría de palomas. Es algo que ha apasionado a López desde que era niño en Cuba, donde criar palomas y entrenarlas para enamorarse unas a otras es un modo de vida.
Me encanta, dijo López, quien vive en Westchester y es propietario de su propia compañía de instalación de puertas de garaje. Algunos adoran a los perros o a los gatos o cualquier otro animal. Este es el que me gusta a mí.
La tradición ha sido trasplantada por los cubanos a vecindarios del condado Miami-Dade tales como Kendall y Hialeah. López, de 40 años, estima que hay unos 300 miembros en el Club de Palomos Ladrones, que organiza competencias y corona a los palomos gigolós más exitosos o más bien a sus dueños con trofeos y premios en efectivo.
Se trata de belleza y seduccion, dijo Roberto Fumero, quien cría palomas en el patio trasero de su townhouse en Hialeah.
Hasta hace poco tiempo, el amor de Fumero por las palomas era un amor prohibido. El código de la ciudad de Hialeah no permitía la cría de palomas. Pero, al reconocer la popularidad del deporte, los líderes de la ciudad aprobaron recientemente nuevas reglas que permiten a los criadores serios que practiquen su pasatiempo y al mismo tiempo minimiza molestias potenciales como palomares hediondos, dijo el alcalde de Hialeah Carlos Hernández.
A pesar de que se imponía la prohibición por medio de multas, los líderes de la ciudad se dieron cuenta de que los colombófilos estaban dispuestos a pagarlas en nombre de su pasión. Empezamos a ver que algunos de los residentes celebraban estas competencias de palomas, y pensamos que era importante regularlas y controlarlas de una manera que fuera buena para el resto de los vecindarios, y además para esas personas, dijo Hernández. De este modo todo el mundo sale ganando.
Las nuevas reglas limitan el número de palomas que los residentes pueden criar y regula el tamaño y el emplazamiento de los palomares. La ordenanza especifica además cuándo pueden los dueños soltar sus palomas para entrenamiento y ejercicio.
El condado Miami-Dade tiene medidas parecidas para la cría de palomas .
Los colombófilos serios afirman que la prohibición anterior de Hialeah reflejaba lo incomprendido que es el deporte. No tiene nada que ver con las carreras de palomas practicadas por personas como el ex campeón de los pesos pesados Mike Tyson donde se sueltan bandadas de palomas a miles de millas de distancias de sus hogares a ver cuál regresa más rápido.
Son dos tipos de palomas completamente distintos, dijo Pedro Linares, de 41 años, quien cría palomas en su casa de Westchester. El fundó otro club local de cría de palomas, la Asociación Colombófila Cubano Americana (ACCA).





























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