Matilde Galindo, una humilde mujer analfabeta de 75 años, no sabe por quién ha votado. Dijo que a finales de junio, Daisy Cabrera, amiga de un lejano pariente, le ofreció su ayuda para inscribirla como votante del Condado Miami-Dade. Hace una semana, agregó, Cabrera regresó a su casa en Hialeah donde vive con su esposo paralítico, Basilio Alcántara.
Ella llenó la boleta y me dijo que la firmara yo, dijo Galindo el sábado. En la boleta esa, ella le hizo unas crucecitas y por este y por este, me dijo, así debe votar. Galindo declaró que confió en que Cabrera iba a votar por el Partido Republicano, pero no conoce a un solo candidato para la alcaldía condal, la junta escolar o la Legislatura estatal.
Yo no sé. Esos son los [candidatos] que ella puso allí, dijo y agregó que Cabrera se fue con su boleta.
Cabrera, de 56 años, está bajo investigación tras ser descubierta esta semana en posesión de decenas de boletas ausentes en Hialeah. Es el primer caso documentado de posible fraude con boletas ausentes desde que entró en vigor una ordenanza condal que penaliza a quienes posean más de dos boletas ajenas.
Defensores de Cabrera dicen que es una modesta voluntaria que suele participar en las campañas electorales en Hialeah y no una boletera especializada en fraude. Sin embargo, el viernes un representante estatal y un miembro de la campaña de una ex concejal de Hialeah dijeron que Cabrera les ha ofrecido sus servicios de boletera a cambio de dinero.
Me ofreció sus servicios pero los rechacé, comentó el representante estatal Carlos López-Cantera, quien se postula actualmente para tasador de propiedades en Miami Dade. El voto es algo sagrado y hay que hacer todo lo posible por mantener un proceso limpio. López- Cantera no quizo precisar la cantidad que Cabrera le pidió.
Julian Miel, cuya hija Cindy se postuló al Concejo de Hialeah el año pasado, afirmó que Cabrera le pidió $1,500 a cambio de colectar boletas ausentes.
Cabrera no han sido acusada formalmente con un cargo. Las autoridades han dicho que la investigación continúa en curso.
Fuentes con conocimiento del caso han dicho que Cabrera fue encontrada con múltiples boletas ausentes durante los días martes y miércoles. Estaba con Matilde Martínez, de 73 años, quien servía como su chofer. Martínez no tenía boletas en la mano.
Activistas y líderes del sindicato policial de Miami-Dade han criticado a la fiscalía por no imponer cargos contra Cabrera a pesar de las evidencias.
¿Por qué esperar?, preguntó Vanessa Britto, quien lideró un esfuerzo para revocar una comisionada condal el año pasado. Ahora es cuando más importa porque puede mandar un mensaje a otros boleteros que si haces esto, te van a arrestar.
John Rivera, presidente del sindicato policial, quien está respaldando a un candidato contra la fiscal, consideró indignante el hecho que Cabrera no ha sido acusada formalmente.
Es un descaro, dijo. Lo que quieren es que el caso se prolongue hasta después de las elecciones porque la fiscal está en campaña.
La fiscal Katherine Fernández-Rundle, una demócrata, se postula para la reelección durante las próximas elecciones del 14 de agosto.
Desde hace una década, Cabrera y Martínez han participado en distintas campañas políticas en Hialeah. Sus defensores dicen que sólo se dedican a realizar llamadas telefónicas y a visitar a los votantes que reciben boletas ausentes para promover a sus candidatos.
Ella no es una boletera, indicó el activista comunitario Rafael Pérez, uno de los principales miembros de la campaña del ex candidato a la alcaldía de Hialeah Rudy García. Ella sólo recoge boletas de sus amistades para ayudarlas. Se ha sobredimensionado el caso.
Uno de estos votantes que ha ayudado es Raúl Coto, de 50 años. Coto dijo que la conoció en un evento político de Hialeah y que ella le ofreció llevar su boleta ausente a la oficina del correo si lo deseaba. Coto aceptó su ayuda.
La señora me hizo el favor porque no tengo el tiempo, dijo Coto, quien está desempleado.
Pérez dijo que Cabrera probablemente no conoce de la ordenanza que prohíbe recolectar o poseer más de dos boletas ausentes aparte de la propia.
La culpa es del Departamento de Elecciones por no informar mejor a los votantes, declaró Pérez.
Cabrera es una mujer incapacitada que no puede conducir y tiene dificultades para subir las escaleras al segundo piso de su apartamento. Sus vecinos la consideran una mujer muy involucrada en la política y que conoce a las autoridades locales. Martínez es viuda y que hace años trabajaba vendiendo ropa desde una furgoneta.
El caso de posible fraude salió a la luz después de que un detective privado grabara a Cabrera visitando a varios electores, una oficina de correos y la sede de campaña en Hialeah del alcalde condal Carlos Giménez, quien aspira a la reelección. Giménez ha negado que las mujeres trabajen para su campaña.
El detective privado, Joe Carrillo, entregó las pruebas a la Policía de Miami-Dade hace una semana. Las autoridades hicieron su propia investigación pero no efectuaron ningún arresto. Carillo también entregó un video al programa Sevcec A Fondo, de AmericaTeVe, Canal 41, que difundió la historia la noche del miércoles.
Así fue que se enteró Galindo de que la mujer que le llenó la boleta ausente en su cocina era conocida como una boletera en Hialeah.
Ahora Galindo, quien primero contó su historia a una reportera de Telemundo 51, confesó que se siente defraudada.
Es un engaño, sinvergüenza, dijo. Hasta flan comió en mi cocina y le di café.





























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