Opinión

RICARDO TROTTI: El silencio de los cómplices

 

El silencio terminó por derribar la estatua de bronce del gran Joe Paterno, entrenador de fútbol americano por 42 años de la Universidad de Pensilvania (Penn State), uno de los programas deportivos más prestigiosos de EEUU. Su error fue encubrir a su entrenador auxiliar, Jerry Sandusky, quien abusó sexualmente de una docena de niños y estudiantes en los últimos 14 años, hasta en las duchas de los camarines universitarios.

Paterno y otras autoridades sabían de las desviaciones de Sandusky, pero prefirieron silenciar los casos a defender a las víctimas, con la idea de evitar el desprestigio para la universidad. Por suerte, la complicidad con la que las autoridades mezclaron inmoralidad con criminalidad y triunfos deportivos con abusos sexuales, no quedó en la impunidad.

La justicia está a punto de condenar a Sandusky hasta con 373 años de prisión; a Paterno, ya fallecido, le retiraron sus honores y el bronce; mientras que la Asociación Nacional de Deportes Universitarios penalizó a Penn State con 60 millones de multa y, entre otras sanciones, le revocó sus títulos obtenidos entre 1998 y 2011, y le restringió su sistema de becas deportivas.

Todo esto no quedó exento de polémica. Muchos fanáticos antepusieron la gloria deportiva a la integridad personal, exonerando a Paterno socialmente. Sin embargo, su conducta demuestra que el silencio sobre un acto criminal, moral y legalmente, equipara la responsabilidad del cómplice a la del autor del hecho.

Para quienes objetan el degrado de Paterno, es importante observar la suerte que corrió esta semana el obispo estadounidense William Lynn, por una conducta similar. Lynn no cometió un crimen, pero fue cómplice de encubrir a varios sacerdotes abusadores de menores, condenándosele a seis años de prisión. “El guardián de los secretos”, como lo llamó una fiscal, no solo dejó de denunciar a los curas pederastas ante la justicia, sino que ni siquiera apartó a los pedófilos de sus labores con otros jóvenes, incentivando a que sigan cometiendo más crímenes.

Pero la complicidad no solo está en el silencio, sino también en la omisión, como quedó demostrado tras la matanza del 20 de julio en un cine de Aurora, en los suburbios de Denver, Colorado, durante el estreno de la última película de Batman. Aunque algunos hayan acusado a Hollywood, a los videojuegos y a los medios de comunicación por apología de la violencia –lo que requiere un análisis por separado– en realidad este tipo de balaceras, así como las anteriores en la escuela Columbine o en la Universidad Virginia Tech, están más relacionadas a la permisividad con la que cualquiera puede comprar y portar armas, incluso, de asalto y alto calibre.

El tema no es fácil; polariza y divide. Al contrario de lo que indicaría el sentido común –menos armas, menos violencia– la venta de armas va en aumento después de la masacre de Aurora, tanto en Colorado como en otros estados. Se trata de una tendencia en los últimos años, quizás, por el temor a ser víctima de algún tarado, por la proliferación de leyes para la defensa propia que se inspiran en la garantía constitucional sobre tenencia de armas y por temor de que se apliquen restricciones y controles para su venta.

La historia muestra que un panorama restrictivo es difícil que se imponga o si se logra, pronto se relaja. La causa directa es la poderosa Asociación Nacional del Rifle. Mueve millones de dólares en cabilderos en las escalinatas del Congreso y en las campañas presidenciales, con los que suele maniatar cualquier intento de control que busquen tanto republicanos como demócratas.

La discusión sobre armas y controles incomoda a los políticos, muchos temen que sus posiciones les hagan perder capital electoral. El presidente Barack Obama y su contrincante para las elecciones de noviembre, Mitt Romney, dieron sus condolencias a los familiares de las víctimas de Aurora, pero evadieron hablar de planes específicos sobre compraventa y porte de armas de fuego.

Sin embargo, aunque no se comprometan ni quieran asumir riesgos, al menos deberían motivar un debate nacional que sigue débil e inconcluso. En honor a las 12 víctimas y las decenas de heridos de Aurora, no pueden quedarse en silencio o ser cómplices por omisión.

trottiart@gmail.com

Más de Opinión

  •  

La actriz Angelina Jolie reveló el pasado 14 de mayo que se había sometido a una doble mastectomía y a una operación de reconstrucción para reducir el riesgo de padecer de cáncer.

    GINA MONTANER: La decisión de Angelina

    Posiblemente uno de los artículos más leídos la semana pasada fue el que la actriz Angelina Jolie publicó en el New York Times. En la madrugada del 14 de mayo su escrito apareció en la edición digital del periódico y poco después las redes sociales lo divulgaron febrilmente. En la columna Jolie, una de las mujeres más bellas y famosas de Hollywood, relataba que se ha sometido a una mastectomía doble preventiva tras conocer que tiene la mutación del gen BRCA 1, lo que aumentaba en un 87% las posibilidades de que desarrollara cáncer de mama.

  •  

Un niño coloca un papel verde en forma de hoja en el llamado Árbol de la Esperanza, frente a la Puerta de Brandeburgo, en Berlín, el 16 de mayo, durante la Cumbre Juvenil Mundial sobre Sustentabilidad.

    GUILLERMO DESCALZI: El cambio en Occidente

    La Decadencia de Occidente, de Oswald Spengler, publicada en 1922, la da por terminada con el renacimiento europeo. Esa decadencia, interrumpida y revertida desde mediados del siglo XV, se ha reiniciado. Estamos en la fase final de medio milenio de dominio occidental.

  • PEDRO CORZO: Los escorpiones del chavismo

    Todo parece indicar que el enfrentamiento entre Nicolás Maduro y Diosdado Cabello no se hará esperar porque está demostrado que compartir ideología e intereses no impiden el surgimiento de animosidades y rivalidades que pueden conducir a la ruptura, y esa es la situación que se aprecia entre el Presidente y el parlamentario.

El Nuevo Herald

Súmese a la
discusión

el Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y se alamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

el Nuevo Herald utiliza una aplicación de Facebook para su sistema de comentarios. Usted debe ingresar con su cuenta de Facebook para hacer comentarios en nuestro sitio. Si tiene preguntas acerca de cómo hacer comentarios usando su cuenta de Facebook, haga click aqui.

¿Tiene información noticiosa que compartir con nosotros? Haga click aqui para enviarnos su información o inscríbase para participar en la red de Public Insight Network, que le permite convertirse en una fuente de información para el Nuevo Herald y The Miami Herald.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK
  • Videos