Una vez más las escuelas, los estudiantes, los maestros, los padres y la comunidad en general nos vemos afectados por decisiones apresuradas hechas por el Departamento de Educación de la Florida. Esta vez se les olvidó parte de la fórmula para determinar la nota que se le da a cada escuela durante el año escolar.
Da la impresión de que están jugando a adivinar qué pasaría sin tener en cuenta las repercusiones de sus acciones.
Estoy de acuerdo con el superintendente Alberto Carvalho en que este tipo de errores no tiene excusas, están jugando con la moral y los sentimientos de los miembros de la comunidad escolar. Es realmente un insulto a la comunidad. Alguien tiene que pedirles cuentas a los responsables.
Pedro Alcocer
Miami


























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