Techos con filtraciones, unidades viejas de aire acondicionado y pintura descascarada caracterizan a muchas escuelas de Miami-Dade.
Algunos edificios más nuevos tienen la tecnología más reciente; otros tienen sistemas eléctricos desactualizados.
Para resolver el problema doble una crisis creciente de capital y un vacío creciente de tecnología- el superintendente Alberto Carvalho pedirá esta semana a la Junta Escolar que inicie el proceso para un referendo sobre una emisión de bonos por $1,200 millones.
Será el primer paso para poner la cuestión ante los votantes en noviembre.
Conocemos la necesidad. La necesidad es ahora. La solución es nuestra. La solución es la comunidad, dijo Carvalho.
La última vez que las Escuelas Públicas del Condado de Miami-Dade dieron este paso fue en 1988, cuando los votantes aprobaron $980 millones para mejoras de capital. Estos bonos, emitidos durante el curso de varios años, costean la construcción de escuelas como la de Miami Northwestern, en Liberty City.
Esta vez, escuelas como Miami Norland, American Senior High y Milam K-8 Center podrían obtener mejoras.
Y en una forma, dijo Carvalho, los hijos de quienes se beneficiaron del referendo previo, se beneficiarían de esta inversión. El programa de bonos se propone mejorar escuelas, renovar las viejas, reemplazar partes de recintos completos donde tenga sentido financiero, y edificar nuevas construcciones limitadas donde se espera que la matrícula aumente, y ofrecer a todos los estudiantes un acceso equitativo a la tecnología y los recursos digitales.
Todas las escuelas se beneficiarían de algo, dijo Carvalho. No se trata de que usted vaya a la escuela en un edificio decente, o de que tenga acceso a la tecnología. Usted debe poder hacer ambas cosas.
Miami-Dade, el cuarto mayor distrito escolar del país, está en quiebra den términos de capital en efectivo, y tiene necesidades de capital no cubiertas y de mantenimiento diferido por alrededor de $2,000 millones en sus casi 400 escuelas e instalaciones. Todavía está por ver la disposición de los votantes, abrumados por la recesión, a costear todo eso con bonos de obligación general, pero las preocupaciones sobre la infraestructura de las escuelas se ha intensificado durante el año pasado entre los educadores, miembros de la junta y padres.
La mitad de los edificios escolares tiene más de 40 años, y un tercio tiene al menos 50 años. Con sus tuberías goteantes y sus pasillos pestilentes, Miami Norland ha esperado durante años por un edificio nuevo,
Las Escuelas Públicas del Condado de Broward encaran una situación similar, con alrededor de $2,000 millones en necesidades no cubiertas, y la mayor parte del presupuesto de capital destinado al pago de la deuda.
El superintendente de Broward, Robert Runcie, dijo recientemente a la Junta de Educación del estado que los fondos para las necesidades de capital estaban entre los desafíos máximos del distrito. Runcie dijo a The Miami Herald que el distrito tendría finalmente que poner el caso ante los votantes de alguna forma, como un impuesto especial de varios años, en el próximo par de años.
Se trata de un juego de cifras, y en este momento no tenemos el dinero, dijo Runcie. Finalmente, el público va a tener que tener una comprensión realmente buena y ver que el éxito de las escuelas públicas afecta la suerte y la vitalidad completas de su comunidad.





























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