PHOENIX -- Juan C. un joven sin papeles que vive en los Estados Unidos desde los dos años de edad, pensó que era una broma cuando escuchó al presidente Barack Obama decir que le daría inmunidad de la deportación a jóvenes como él.
Por momentos este mexicano de 17 años se sintió más cerca de conquistar su sueño de ser boxeador profesional, pero también lo invadió el temor de que sus antecedentes policiales le impedirían acceder a este beneficio.
“No podía creerlo”, dijo Juan C. quien pidió mantener su identidad en el anonimato por temor a que revelar información sobre varias detenciones como juvenil por infracciones menores pudieran afectarlo.
Miles de jóvenes sin papeles como él viven momentos de gran ilusión e incertidumbre a la espera de saber cómo va a ser el proceso para solicitar esa inmunidad y un permiso de trabajo temporal por dos años, otra promesa de Obama.
Algunos cuentan con acceso a un abogado, información de grupos comunitarios para evitar ser presas de un fraude, pero otros como Juan C. apenas saben por dónde empezar.
El 15 de junio Obama anunció que su administración ofrecerá una acción diferida que permita a estos jóvenes inmigrantes que cumplan con ciertos requisitos permanecer en el país de forma temporal sin ser deportados.
La Oficina de Servicios de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) tiene un plazo de 60 días para dar a conocer las reglas para solicitar la acción diferida. Hasta la fecha la única información oficial sobre estos cambios proviene de un memorándum que publicó Janet Napolitano, la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Según el memorándum, el plan les otorga inmunidad de deportación a los jóvenes sin papeles si fueron traídos a los Estados Unidos antes de que cumplieran 16 años, tienen menos de 30 años y han estado en el país por lo menos cinco años. Deben haberse graduado de una escuela secundaria en los Estados Unidos, haber obtenido el equivalente de un diploma de secundaria (GED) o haber servido en las fuerzas militares. No pueden tener antecedentes policiales ni representar una amenaza a la seguridad nacional o pública.
No está claro si los antecedentes policiales de Juan C. por infracciones cometidas siendo menor de edad le impedirán acogerse a esta programa.
Juan C., no obstante, se ilusiona con que podrá regularizar su situación, lo que le daría “una oportunidad de empezar de cero”, según sus propias palabras.
Juan C. se crió en un barrio de Phoenix peligroso donde había balaceras a diario. “Me acostumbré a eso y empecé a juntarme con malas influencias”, dijo el mexicano. “Había pandilleros que querían golpearme y yo tenía que defenderme”.
Fue detenido varias veces.
“La primera vez que me metí en problemas fue por pintar graffiti”, recordó. “Desde entonces la policía me tenía como pandillero”.
En una ocasión fue arrestado por pelearse con alguien y enviado a un Centro Correccional de Menores en el que pasó casi seis meses. Su último arresto fue hace un año por posesión de marihuana, que, asegura, pertenecía a un amigo.






























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