René Betancourt, de 22 años y quien montaba una patineta, pensó originalmente que había sido la víctima de una salvaje paliza en el downtown de Miami, trata de aclarar las cosas.
El no fue atacado por cuatro o cinco personas de la raza negra, lo que se dijo a la policía y los medios noticiosos por casi dos semanas a principios de este mes. Un video de supervisión dado a conocer hace más de una semana lo mostró con su patineta, sin casco, chocando con su cara primero en una pared de concreto de un estacionamiento durante la noche del 6 de julio.
Betancourt, quien habló el domingo por la noche con The Miami Herald, dijo que no recuerda lo que sucedió, ni recuerda haber culpado a alguien por sus lesiones.
No tengo recuerdos, dijo Betancourt sobre sus interrogatorios iniciales por detectives mientras esperaba ser llevado a cirugía por fracturas en el cráneo y un coágulo de sangre en su cerebro el día después del accidente.
No tengo idea de lo que pasaba por mi mente en ese momento. No puedo ser realmente considerado que era completamente yo, dijo Betancourt.
El último momento de claridad que recuerda es montando patineta cerca del Hospital Jackson Memorial la noche del 6 de julio.
Después del accidente, pasó la noche en su auto, no lejos del hospital donde lo tratarían.
Sabía que había un problema porque mi hijo me dijo que estaba en la casa de su tía Nora cuando trató de llamarlo, dijo el domingo su padre, René Betancourt padre. El encontró a su hijo a la mañana siguiente cerca del estacionamiento, ensangrentado y desorientado.
Estaba en un mundo paralelo.
Los detectives de la policía de Miami llegaron al Centro de Traumas Ruder del Jackson al siguiente día, poco después que Betancourt ingresó a una sala de espera de pre cirugía. El neurocirujano Ricargo Komotar dijo que antes de la cirugía, Betancourt parecía estar confuso.
Ciertamente no era coherente.
El interrogatorio por la policía fue breve, de acuerdo con el padre de Bentancourt, quien estaba en la habitación mientras un detective le preguntaba a Betancourt cómo se había lesionado.
El preguntó, ¿Te lastimaste? Te atacaron? ¿Cuántas personas te atacaron? dijo el padre.
Cuando su hijo no respondió, dijo, el detective preguntó: ¿Uno, dos, tres, cuatro, cinco?
Betancourt dio una respuesta afirmativa a este punto, aunque fue más un gruñido que una declaración, dijo su padre. Entonces los detectives le pidieron una descripción de los atacantes.
Los detectives le preguntaron, ¿Son blancos, hispanos, negros? dijo su padre. Mi hijo dijo sí. Pero tienen que entender, el no tenia conciencia de lo que decía.
La respuesta de Betancourt y la opinión de los médicos, quienes creyeron que las lesiones eran sospechosamente graves, llevaron a la policía a creer que había sido fuertemente atacado.
Si no había un video, creíamos que había sido atacado, dijo Komotar. Agregó que él ha examinado a jugadores de fútbol con similares traumas en la cabeza quienes a veces no recuerdan contra qué equipo jugaban cuando resultaron lesionados.
Cuando los medios noticiosos se fueron también con la historia de la golpiza, la comunidad dio un paso adelante con su apoyo, donando más de $1,600 para un fondo credo para Betancourt por el Hospital Jackson Memorial. La familia de Betancourt no ha recibido el dinero, y ofreció devolver cualquier fondo donado bajo la consideración de que había ocurrido un ataque.
Una vez que surgió la verdad sobre las lesiones de Betancourt, una carta al editor publicada el 26 de julio en The Miami Herald expresó su disgusto: Otra vez hombres negros son demonizados por alguien que se inventa una historia para cubrir su desastre, escribió Faye Davis.
Debido a la gravedad de las lesiones en la cabeza de Betancourt, la policía lo acusó de engañar a los investigadores. Kenia Reyes, portavoz de la policía de Miami, dijo que los detalles de la investigación de un posible ataque no se pueden dar a conocer. No se sabe cuántas personas se interrogaron como posibles atacantes.





























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