Una simple inyección puede ser la diferencia entre la vida y la muerte para un estudiante con alergias a los alimentos. El Estado de la Florida provee ahora esa inyección a las escuelas para evitar casos como el de una niña que murió en Virginia a principios de año, porque no se le aplicó a tiempo una inyección de epinefrina, según los expertos.
La ley estatal permite que las escuelas tengan suficientes inyecciones de epinefrina en reserva para ser usadas en estudiantes que sufran reacciones severas generalizadas de anafilaxia, aunque no sean pacientes registrados para esta inyección, según la doctora Ileana Rodicio, investigadora del Florida Center for Allergy and Asthma Care.
“La ley se aprobó tras la muerte de una niña en una escuela en Virginia, en enero de este año, a causa de que ella tenía una alergia desconocida al maní y, pese a que había la epinefrina de otros niños en la escuela, no se la aplicaron y la niña murió”, cuenta la doctora. “A partir de esta experiencia, se aprobó la ley en el Estado de la Florida y se está proponiendo a nivel federal”.
El sistema de salud pública ha proporcionado el entrenamiento para el personal de las escuelas para administrar el medicamento.
“Los nuevos lineamientos indican que si el niño presenta una reacción alérgica severa generalizada que puede ser fatal, la enfermera de la escuela está entrenada y autorizada para aplicar la inyección de epinefrina, que hace la diferencia entre la vida y la muerte para un niño”, aclara la doctora Rodicio.
La alergia se presenta porque hay una producción de estámina como respuesta a un alérgeno que el organismo no tolera, señalan los Centros para el Control de Enfermedades.
La alergia al maní es una de las más peligrosas, pero hay otros siete alimentos que producen alergias severas, como la leche, huevos, trigo, mariscos, pescado, nueces y soya.
La inyección de epinefrina es un broncodilatador. Cuando hay una reacción alérgica severa generalizada, denominada anafilaxis, quiere decir que están involucrados varios sistemas y órganos al mismo tiempo. “Se presentan rinitis alérgica, conjuntivitis alérgica, asma, se involucran la piel, el sistema respiratorio y el sistema circulatorio”, enfatiza la investigadora Rodicio. “Una vez que hay una insuficiencia en el sistema circulatorio para mantener la presión arterial [ya que hay una caída de la presión], hay hipotensión; por lo tanto, para compensar, el corazón late más rápido, produciéndose una taquicardia y el paciente siente palpitaciones y falta de aire”.
“Estos son los síntomas vitales para definir una reacción anafiláctica, que puede, por la insuficiencia circulatoria, llevar a un paro cardiaco y respiratorio”, agrega Rodicio. “Por eso es que son reacciones fatales y ocurren de segundos a minutos después de la exposición al alergeno”.
Uno de los primeros síntomas es una sensación de no poder tragar, tener problemas para hablar o ronquera porque se inflaman las cuerdas vocales. La inflamación afecta enseguida al sistema respiratorio y luego al sistema circulatorio, produciéndose la sensación de que se va a desmayar. Ese es el caso más extremo; otras veces empieza con picazón, ronchas, erupciones y cuando aparecen por todo el cuerpo afectan las mucosas dentro del cuerpo, presentándose dolor abdominal con cólicos y diarrea. Al final, se siente sensación de desmayo y la piel presenta un color pálido o azulado, explica la experta.
Al cerrarse los bronquios, se requiere la aplicación dela epinefrina, que actúa en segundos, abriendo inmediatamente las vías respiratorias y restableciendo la presión arterial porque es un vasodilatador. Entonces, al recuperarse el sistema respiratorio, se impide un paro cardiaco y respiratorio.
“Si en cinco o 10 minutos el paciente no se ha recuperado de la sensación de desmayo, de la falta de aire, se aplica una segunda dosis, por eso se deben portar las dos dosis juntas donde el niño esté”, agrega.
Esta es sólo una medida inmediata para salvar la vida, por lo que el paciente debe ser reexaminado para ver si la inflamación cedió completamente o si se presenta una segunda fase minutos u horas después. Entre el momento en que se llame al 911 o se acuda al médico, estas dos inyecciones le van a salvar la vida al niño. La inyección dura entre 15 y 30 minutos mientras llega la ayuda profesional.
Según la American Academy of Asthma & Inmunology, cada año mueren de 150 a 200 personas por alergias a alimentos y de 50 a 62 por ciento son por alergia al maní.•
Para más información llame al 1-877-4-255-3749 o (305) 388-0078 o visite www.florida-allergy.com.



























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