MADRID -- Siempre fue un jugador sin pelos en la lengua, tan bravo en el campo como en los vestuarios, capaz de imponer su espíritu de lucha al grupo y de matarse por él. Exigía respeto y cuando comprobó que las reglas se rompían una y otra vez, se marchó.
Y no se fue de un equipo cualquiera. Abandonó uno de los más grandes del mundo, el Milán, después de 13 temporadas en las que sumó 10 títulos, entre ellos dos Champions y un Mundial de clubes.
Las crónicas siempre han reflejado con admiración sus características como jugador: combativo, agresivo, ferozmente competitivo. Nunca se rendía, ni siquiera cuando el partido había terminado.
Hablamos de Gennaro Gattuso.
Gattuso, de 34 años, ha decidido hablar para explicar por qué se marchó del Milán, el equipo en el que, dice, podía haber estado una temporada más y con el que sigue manteniendo buenas relaciones, aunque sus declaraciones a “France Football no tienen que haber sentado muy bien en su antigua casa.
“Anarquía, falta de respeto, ruptura entre la vieja guardia y las nuevas generaciones, vestuario ingobernable”, son algunas sus las perlas verbales.
“En los últimos dos o tres meses en el vestuario he vivido cosas que no había visto jamás en trece años en el Milán”, afirmó Gattusso, hoy en el Sion.



























Mi Yahoo