La renuncia esta semana de los dos funcionarios máximos de educación en la Florida pone fin a una corta carrera de un año empañada por una clamorosa protesta pública sobre los exámenes, un descenso en la puntuación de las pruebas FCAT y acusaciones de que el estado se apuró demasiado este año en cambiar su sistema de exámenes.
En una carta entregada el martes por la noche al gobernador Rick Scott, el comisionado de Educación Gerard Robinson dijo que había sido un honor el haber prestado servicio durante un “momento sin precedentes en la historia de la reforma escolar”.
Robinson no hizo mención alguna de las crecientes críticas o de los traspiés del Departamento de Educación estatal, y en lugar de eso hizo alusión en su carta a la distancia que lo separa de su familia en Virginia. Su esposa, profesora de Leyes, no había encontrado un puesto fijo en la Florida.
La renuncia de Robinson será efectiva el 31 de agosto.
Miembros de la Junta de Educación estatal, quienes ahora tendrán que buscar quien lo reemplace, dijeron que el anuncio los había tomado por sorpresa.
Pero Robert Martínez, vicepresidente de la junta y crítico ocasional del desempeño de Robinson, dijo que él respetaba la decisión de Robinson.
“La familia es lo más importante. Si yo fuera él, hiciera lo mismo”, dijo.
Han corrido rumores durante meses de que Robinson iba a ser destituido. Pero Scott y la junta estatal parecían defenderlo.
El miércoles, hablando brevemente con la prensa en el aeropuerto de Tallahassee, Scott elogió a Robinson y dijo que se sentía “triste” de verlo irse de su administración.
“No creo que el suyo haya sido un cargo fácil. El trabajó duro. A él le importaban los estudiantes. A él le importaba la evaluación”, dijo Scott. “El escuchaba a los padres. Pienso que él hizo un buen trabajo”.
Kathleen Shanahan, presidenta de la junta estatal, dijo: “La junta está extremadamente agradecida por la dirección de Gerard durante el último año”>
Robinson se convirtió en el máximo funcionario de educación de la Florida en junio del 2011, tras la renuncia del ex comisionado Eric Smith, quien había ocupado el cargo durante unos tres años. Smith parecía tener choques con el gobernador, y Robinson fue el escogido por Scott para el puesto. Como secretario de educación de Virginia, Robinson había apoyado las opciones de elección de escuela, incluyendo los vales de matrícula, y dijo que estaba a favor de que a los maestros se les pagara según sus resultados.
Como comisionado de Educación de la Florida, Robinson se ha mostrado agresivo en su apoyo a subir los estándares académicos y a subir la parada en las pruebas estandarizadas del estado, lo cual causó una caída sin precedentes en la puntuación de los exámenes y aumentó el número de escuelas D y F en todo el estado. Y, en julio, el estado tuvo que admitir que la puntuación de más de 200 escuelas había sido errónea, pues los funcionarios estatales habían metido la pata en su propia fórmula de calificación.





























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