Sur de la Florida

Restricciones de seguros cierran puertas a pacientes

 

jdorschner@MiamiHerald.com

Durante los últimos siete meses, Jim Kuhn, de 53 años, ha estado en cuidados intensivos en un hospital de West Palm Beach con insuficiencia cardiaca, cuidado a diario por su madre y su padre, en un caso que motiva preguntas fundamentales sobre el valor de la vida y de los esfuerzos nacionales por reducir los costos de la atención médica.

Su familia, sus médicos y el personal de tres senadores estadounidenses han batallado sin éxito por conseguirle la operación que necesita, presionando a cuatro hospitales, incluido el Jackson Memorial, para que le instalen una costosa bomba cardiaca que lo podría mantener vivo.

Pero una combinación de limitaciones poco conocidas del Medicare, requisitos de los hospitales y, más recientemente, la incertidumbre sobre la capacidad de Kuhn para resistir la cirugía, han dado lugar a una situación de vida o muerte para el ex camionero. Mientras Kuhn espera en la cama de un hospital, su familia tiene la esperanza de que su condición se estabilice mientras ellos y los senadores, incluyendo a Marco Rubio, de Miami, buscan una manera de conseguirle la ayuda que necesita.

Su cardiólogo, Steven Borzak, de Atlantis, dice que los cirujanos que él ha contactado en otros hospitales donde Kuhn podría ser sometido a la operación, han sido todos positivos, pero los problemas comienzan cuando se consideran las finanzas. “Dicen que el procedimiento es médicamente muy sencillo. ‘Sí, seguro que lo vamos a aceptar’, dicen. Y entonces la gente de los portapapeles” —los administradores de hospitales— “intervienen, y todo se descompone”.

La semana pasada, la situación se hizo incluso más compleja. Borzak dijo que después de preguntas realizadas por el personal de los senadores y un reportero, los médicos de dos hospitales, incluyendo el Jackson, le notificaron que estaban reconsiderando sus rechazaos. El Medicare también reevaluó el status de Kuhn. Pero entonces la condición de Kuhn empeoró, convirtiéndolo en un candidato menos probable para recibir una bomba cardiaca, al menos temporalmente, dijo su cardiólogo.

Finalmente, esa bomba puede ser la única oportunidad de Kuhn, Su corazón está tan mal que él ha permanecido incapacitado durante una década, lo que significa que califica tanto para el Madicare como para el Medicaid, el programa estatal-federal para los pobres. “Si no logramos que las puertas del hospital se abran, no hay posibilidad de que siga viviendo”, dijo Fred Kuhn, el hermano de Jim, que habla en nombre de la familia. “Si logramos que se abran las puertas, hay una ligera posibilidad”.

El caso ha sido promovido vigorosamente por el personal de Rubio, un republicano conservador que apoya grandes cambios al Medicare para evitar que el programa para ancianos y discapacitados se vaya a la bancarrota.

“Lo que me resulta molesto es que todas las partes involucradas parecían haber llegado al ‘no’ con bastante rapidez”, dijo Rubio en una declaración dada a conocer la semana pasada. “Nadie se estaba ocupando de cómo llegar a un ‘sí’ para el señor Kuhn. Ni el Jackson Memorial, ni (la Agencia de Administración de Salud Pública ], ni los representantes del distrito de atención médica del condado de Palm Beach. Nadie se estaba ocupando en conjunto de tratar de ver cómo podría salvarse la vida de este hombre”.

Otros dos senadores también trataron de ayudar: los senadores Bill Nelson, de la Florida (demócrata) y Orrin Hatch, de Utah.

“Hicieron falta dos semanas, la intervención de tres senadores de Estados Unidos, y la asistencia del personal de la Asociación de Hospitales de la Florida, hasta para conseguirle al señor Kuhn una evaluación para la operación que, finalmente, le fue negada debido a su deteriorado estado de salud. Es muy triste que los pacientes sean tratados como números en vez de como seres humanos”, escribió Rubio.

Rubio dijo que el caso de Kuhn “seguramente que no es la causa por la que el Medicare se está yendo a la quiebra. El tenía un seguro —un seguro proporcionado por el gobierno mediante Medicare y Medicaid. Se vio atrapado en un sistema inflexible y burocrático que no tomó en cuenta que se trata de un paciente, no simplemente de una cifra”.

Los hospitales no quisieron hacer comentarios sobre el caso de Kuhn, aparentemente para proteger la privacidad del paciente, pero, según la oficina de Rubio, el director ejecutivo del Jackson, Carlos Migoya, contactó al senador la semana pasada y le dijo que un panel de cuatro médicos que revisó el caso de Kuhn, concluyó que no era elegible para el procedimiento.

Los acontecimientos de la semana pasada - los hospitales Jackson y Shands, de la Universidad de la Florida, le dijeron a Borzak que las finanzas no eran ya una barrera- han dado a la familia y al médico de Kuhn un destello de esperanza.

“No han cerrado la puerta por completo”, dijo Borzak.

Más de Sur de la Florida

El Nuevo Herald

Súmese a la
discusión

el Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y se alamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

el Nuevo Herald utiliza una aplicación de Facebook para su sistema de comentarios. Usted debe ingresar con su cuenta de Facebook para hacer comentarios en nuestro sitio. Si tiene preguntas acerca de cómo hacer comentarios usando su cuenta de Facebook, haga click aqui.

¿Tiene información noticiosa que compartir con nosotros? Haga click aqui para enviarnos su información o inscríbase para participar en la red de Public Insight Network, que le permite convertirse en una fuente de información para el Nuevo Herald y The Miami Herald.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK
  • Videos